
Descanse en paz
Por otro lado, el otro aliciente –a nivel estatal- será ver cómo cubre RTVE esta competición que, como ya sabréis, ha adquirido en detrimento de Digital Plus por una duración de 3 años. Por mucho que he buscado y preguntado, nadie me ha sabido decir si los derechos son totales (toda Premier) o parciales (dos partidos por jornada). Aún y así, lo cierto es que Televisión Española emitirá sólo dos partidos: uno los sábados por La 2 (hoy debutan como el Aston Villa-Liverpool) y otro los domingos por Teledeporte. Además, también se retransmitirán por RNE (¿?).
Así pues, la Premier empieza, deportivamente, tan apasionante o más que siempre, pero a nivel mediático español con muchísimas dudas generadas por una falta de información importante. De momento, en la primera jornada veremos dos partidos en directo y punto, retransmitidos por José Manuel Díaz y Marcelino Elena. Digital Plus, en su web, ni siquiera nombra la Premier, sustituída por la apasionante Liga Rumana. Se entiende que de momento no hay derechos compartidos. RTVE avanza la retransmisión de dos encuentros, por lo que se entiende que no habrá mayor cobertura que esa. Las opciones se achican, pues además ni por Astra ni por Hispasat hay FTA (canales libres) que emitan Premier League (como sí hay, por ejemplo, de la Bundesliga o de la Superliga portuguesa). Ya sabéis, siempre nos quedará livescore… hasta que lo cierren o lo hagan de pago, dichosa encriptación.
La disputa es lógica desde el punto de vista económico. A parte del consumidor de El 9 Esportiu de Catalunya, diario escrito en catalán que, por cierto, cada día atesora más lectores, Sport y EMD se reparten el pastel del consumidor de prensa deportiva proculé, en este caso escrita en castellano. Hasta ahí todo correcto. La competencia debería ser buena, pues su repercusión lógica sería un intento por parte del medio para mejorar el producto y así diferenciarse del competidor y obtener el beneficio del co
nsumidor en el quiosco. Pero esta lógica empresarial parece ser que no se cumple entre estos dos medios que, ante la supuesta división interna del club, han optado por posicionarse y tirar piedras continuas al otro lado del muro. Así, los mismos hechos son tratados con una disparidad informativa tan diferente que asusta. Y lo que es peor, que aturde y confunde al lector que, como es mi caso, lee cada día el máximo de prensa deportiva. La confusión lleva a la incredulidad, uno de los vocablos más nocivos para un medio informativo.
El tarro de las esencias de esta lucha sin cuartel se destapó tras la negativa de Eto’o de saltar al césped del Camp Nou el día del Racing. EMD publicó “El caso Eto’o” mientras que el Sport decía “No hay caso Eto’o”. Por la tarde, rajada del camerunés en Vilafranca y Sport vuelve al día siguiente con “ahora sí hay caso Eto’o". A partir de ese momento la lucha se encrudeció. Mientras EMD elogiaba a Ronaldinho y cargaba contra la actituda egocéntrica del camerunés, Sport hacia lo contrario, contaba los días de gimnasio del brasileño y alababa el espíritu y la entrega del amigo de Carazo. Y así con todo. Para los columnistas y escritores de Sport, con Mascaró a la cabeza, Eto’o es maravilloso y Laporta el mejor presidente de la historia del club. Para EMD, en cambio, Eto’o es la piedra angular de todos los males, mientras que Ronaldinho y Deco son los verdaderos cracks artífices de los éxitos. Y así cada día mientras el Barça, el epicentro del porvenir de ambos medios, disputaba partidos que parecían lo menos importante de todo. 
Señores Rico y Artells, alguien puede explicarme cómo puede ser que dos periodistas que conocen a la perfección el entorno azulgrana y que tienen fuentes privilegiadas traten un hecho de importancia suprema en el “mundo Barça” con tal disparidad. ¿Están diciendo lo que saben o están diciendo en clave informativa lo que a ustedes o a sus medios les interesa? Es cierto que son columnas de opinión, pero sus argumentos surgen de ítems puramente informativos. Uno afirma que Deco no es una prioridad para Rijkaard y el otro que Deco es una piedra, ya no importante, sino ¡fundamental! en el esquema del técnico. Está claro que algo falla y, lo peor de todo, que el lector de ambos medios se hace un lío importante que lleva, o bien a postularse por uno de los dos bandos (¿pero no somos todos del Barça?), o bien por no creerse de la misa la mitad (incredulidad total).
Mientras, en Madrid, como también hacen los medios azulgranas con todo lo que envuelve al equipo merengue, juegan a contaminar. Venden la idea que tanto crack llevará al Barça a la hecatombe, que la galactización del vestuario llevará a los celos y al fin del éxito, pero en cambio no paran de vender que media plantilla culé tiene ofertas para abandonar el barco. Es más un deseo que una realidad que vuelve a llevar a la incredulidad. Si fuera por As y por Marca, Deco ya estaría en Londres (para el Sport también), Messi en el Inter, Ronaldinho en Milán (para el Sport también), Eto’o en Liverpool (para EMD también), Márquez en el Atlético (para el Sport también) e Iniesta en el Bernabéu. De ser así, ya no habría galácticos y el Barça sería, como el Madrid, un conjunto sin estrellas y, por lo tanto, un bloque sólido y compacto favorito a ganarlo todo.