MÚSICA: Queen - The show must go on
Lo peor que se puede hacer cuando se tiene un problema es mirar hacia otro lado siguiendo la máxima “el tiempo lo cura todo”. Y algunos parece que no aprenden. Esta mañana, en el blog de
Martí Perarnau, he leído atónito la siguiente afirmación de
Antonio Matarrese, el presidente de la
Liga de Fútbol Profesional Italiana:
"El calcio no se puede suspender, los muertos forman parte del sistema. La Fiat, para volver a levantar la cabeza, no se cerró. Estamos apesadumbrados, pero el espectáculo debe continuar. El calcio tiene un precio". Así que ya sabemos que es lo que va a ocurrir. En una o dos semanas, el fútbol italiano volverá sin más. En algunos campos no habrá público hasta que cumplan con ciertas medidas. Se celebrarán actos emotivos de cara a la
opinión pública y vuelta al ruedo, hasta la siguiente
reyerta. Un
parche que sólo avecina otro
reventón en la rueda.

Me da la impresión que la
geografía de los hechos tiene mucho que ver con la pobre resolución adoptada. En
Italia y en el mundo existe un cliché para
Sicilia y sus habitantes, considerados todavía hoy por mucha gente como personas
retraídas,
rudas y
violentas. En la creación de esta visión jugó un papel muy importante la ópera
Cavalleria Rusticana de
Pietro Mascagni, retroalimentada por la
literatura y el
cine. Tal y como se indica en el libro
Cosa Nostra de
John Dickie, “
todavía hoy existen en Italia voces que opinan que los problemas de los sicilianos deben solucionarlos ellos mismos”. Obviamente, esta explicación hace referencia a la cuestión de la
Mafia y a la violencia que la
Cosa Nostra ha perpetrado durante años en el país de la bota, pero es extensible a todas las realidades de la sociedad italiana. El partido que suscitó el asesinato de
Filippo Raciti fue un
Catania-Palermo, y los protagonistas de los actos vandálicos fueron aficionados del
Catania. En varios foros de debate se ha insinuado que no es casualidad que esto sucediera en
Sicilia. Más allá ha ido
Paolo Maldini, que, entre otras perlas,
ha afirmado:
“El fútbol no tiene nada que ver con lo ocurrido en Catania. Lo ocurrido es fruto de una larga crisis social". Mal asunto si se sigue tirando de
cliché para justificar lo injustificable, si se sigue pensando que lo que le ocurre a tu
ejemplar hijo es por culpa de las
malas influencias. Quizá habría que recordarle al gran capitán
rossonero que la última suspensión del
Calcio vino dada por un
apuñalamiento mortal tras un encuentro entre el
Genoa y su querido
Milan.

Apenas unos meses después del escándalo del
Moggigate, el asesinato de
Catania ha vuelto a situar al
fútbol italiano en la primera página de
sucesos. Con la
Juventus virtualmente ascendida a la
Serie A y con el
Milan acercándose paso a paso a la
zona Champions, el tema de la compra-venta de partidos se había salvado de forma maestra. Duras sanciones de cara al público y, en un año, vuelta a la
normalidad. Ahora, tras los hechos de
Catania, parece que sucederá lo mismo. Primero se suspende el
Calcio mostrando una imagen de intransigencia ejemplar. Luego, cuando empieza a capear el temporal, llega el momento del ablandamiento. Una o dos semanas de paripé, alguna medida más visual que efectiva, balones fuera apuntando hacia la supuesta idiosincrasia siciliana y
kick off de nuevo. Suma y sigue. El
fútbol italiano está gravemente
enfermo, y los que mandan le recetan un simple analgésico. Para ellos el
show debe continuar, sea al precio que sea.
3 comentarios:
Hombre, yo creo que no se puede parar el Calcio toda la temporada, eso está claro, pero se deben tomar medidas y, sobre todo, concienciarse de que el fútbol, de seguir por determinados caminos, está en peligro; y quien no quiera verlo, que no lo vea, allá él.
La primera medida, dimisión de Matarrese, sin duda.
Saludos!
De Maldini no digo nada porque lo respeto demasiado.
Pero el Matarrese este no merece nada de verdad. A que no tiene huevos a decirselo a la familia del policia a la cara. Vaya gentuza de verdad.
Saludos.
Pues ya tenemos Calcio este fin de semana. A peaar de que l pueblo se habia sublevado a favor de medidas erias, me temo que nos quedaremos de nuevo en un intento en vano. Italia tiene unas instalaciones deprimentes y serios problemas políticos entre sus juventudes.
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