No vale. No nos van a convencer de nada. El abrazo entre Ronaldinho y Eto’o carece de significado resolutivo real, un poco de mercurocromo sobre una enorme herida. Soñaban algunos con que la situación de MAD –Destrucción Mutua Asegurada- creada a partir de la rotura Laporta-Rossell sólo quedara en eso, en una coexistencia pacífica, pero ayer la Guerra Fría se calentó. La crisis de los mísiles generada a raíz de la negativa a jugar de Eto’o ante el Racing de Santander acabó en conflicto. Pasaron 24 horas sin cimera Khrushchev-Kennedy que ahuyentara el choque. El teléfono rojo no sonó y la situación pasó a emular la enorme obra de Stanley Kubrick ¿Teléfono Rojo?, volamos hacia Moscú, película en la que un general norteamericano paranoico ordena bombardear Moscú en plena Guerra Fría. Ayer Eto’o estalló y no dejó títere con cabeza. Rijkaard, Ronaldinho, Rossell y el vestuario recibieron la ira del pirómano, y el fuego se extendió a una velocidad vertiginosa. Luego, Eto’o soltó una frase espeluznante para todos aquellos que le hemos admirado: "Me la suda, yo me llevo la pasta y encima soy famoso".
Hoy era el día 2, el de la reflexión, el del encuentro de todos los implicados dentro de cuatro paredes. Reuniones apagaincendios, rueda de prensa conciliadora de Puyol, abrazo ficticio de cara a la galería… pero no cuela. Entre unos y otros se han cargado de un plomazo una era que aparentaba ser legendaria. El llamado Dream Team II ha terminado antes de tiempo y de la peor forma posible, en pesadilla. ¿El motivo? Yo no creo que los culpables directos sean Rijkaard, Eto’o y Ronaldinho, países-satélite de los dos gigantes enfrentados. En mi opinión, todo viene de la rotura entre Laporta y Rossell, dos personas que llegaron juntas de la mano bajo el lema “Primer el Barça”, enorme ironía. Del antinuñismo-gasparismo que les unía, se pasó, una vez desaparecidos éstos, al laportismo y al rossellismo. Una parte del entorno para uno y la otra para el segundo. Uno ficha a Ronaldinho y el otro apadrina a Eto’o. Era una Guerra Fría que tarde o temprano tenía que estallar. Parecía que la marcha de Rossell y los suyos apaciguaría la situación, una especia de caída del muro de Berlín que destronaba a una de las partes. Pero el poso seguía ahí. Las envidias, los egos personales, el resentimiento, el tú me has dicho esto y lo otro. La MAD seguía latente y, al final, los más pesimistas se llevaron la razón. Entre cuatro
niñatos adinerados y otros tantos directivos busca flashes han puesto a todo un club centenario patas por alto. Mientras, el socio-aficionado culé, el dueño real de la entidad, el único que realmente ama al club, el único que no tiene culpa de nada, el único que entra al Camp Nou pagando y no cobrando, es el que ha salido peor parado. Vergonzoso._______________________________________
Fotos extraídas de marca.com y as.com
Vídeo: las palabras de Eto'o (por Markitus35)





