19 abril 2009

El Villarato y la manipulación

Entender el comportamiento de un medio de comunicación y los efectos reales que éste puede provocar en los actos de las personas es una tarea complicadísima. De ello se ocupan las ciencias de la comunicación e información, que reflejan sus estudios en lo que se han venido a llamar las Teorías de la Comunicación, una asignatura doble que todo periodista debe pasar sí o sí en la carrera universitaria. Siendo una ciencia inexacta, obviamente, conlleva cientos de líneas distintas que demuestran que los teóricos no se ponen de acuerdo, mientras ayudan a que la ciencia vaya avanzando. No entraremos en detalles, los hay que dicen que los medios sólo marcan la agenda del día, los que afirman que los líderes de opinión tienen una fuerte presencia en nuestra visión, los que dan a los mass media un enorme poder… Yo nunca me he atrevido a aproximarme rotundamente a una de estas teorías desmintiendo a las demás, aunque tengo claro que el papel periodístico debería ir encaminado a mostrar fielmente aquello que nos rodea. Claro está, la tarea es compleja cuando entramos en terrenos pantanosos que llevan consigo una enorme carga emocional. Casos evidentes son la política y la religión. Lo que es inadmisible es emplear ese poderoso foco con que la era de la comunicación ha dotado a los medios para mentir y manipular sin ánimo de decir la verdad. Aquí entran las famosas campañas. Y si ya es grave emplearlas, más aún es afirmar sin reparos que existen. Algo falla.

Ayer, en la rueda de prensa de Guardiola en el Alfonso Pérez, un periodista de la capital lo hizo sin problemas con la siguiente pregunta: “¿Crees que la campaña que hemos hecho desde Madrid en referencia al Getafe ha conseguido el objetivo contrario provocando que tus jugadores salieran sobremotivados?”. Espectacular. Por un lado, afirma la existencia de una campaña creada a dedo. Por otro, confirma que se creen el centro del universo con poder para crear campañas que afecten a todo el Estado español. Aquí podemos entender mejor las pataletas de estos cuando las campañas van dirigidas hacia Europa o más allá logrando como resultado la pura ignorancia. Sin entrar a valorarlos, los casos Alonso-Hamilton, la no inscripción de Lass y Huntelaar en la Champions o el affaire Atlético de Madrid-OM son una prueba. La respuesta de Guardiola fue sublime: “Desconozco si mis jugadores leen la prensa de Madrid”.

Después del “partido del cochinillo”, de “la cofradía del clavo ardiendo” o del “Robben es mejor que Messi”-campañas potentes con resultados variopintos- la línea a seguir en la Agenda Settings es el famoso Villarato, un enorme e indudable éxito que desde la semana pasada se ha remasterizado a conciencia. No hay nadie en la España balompédica que no sepa qué es y, peor aún, existe muchísima gente que cree que existe de verdad. Alfredo Relaño y sus secuaces del diario As fueron los ideólogos de una teoría conspiratoria que se ha tematizado hasta llegar al bar más incomunicado de España. La idea, a grandes rasgos, es: Laporta votó a Villar –enfrentado con De la Morena desde hace tiempo- como presidente de la RFEF, un ser manipulable y despreciable, mientras el Madrid fue con Don Gerardo González. Es por eso que existen órdenes estrictas para que los árbitros perjudiquen siempre al Real Madrid y ayuden todo lo que puedan al Barcelona. Si ocurre lo contrario, seguramente el árbitro será duramente castigado y habrá que recordar errores pasados para demostrar que por cada fallo en contra, el Barça recibe 5 favores.

Y así cabalgamos, y así han logrado que la semana pasada un árbitro saliera a decir que ellos no ayudan a nadie, muestra evidente que el objetivo ha sido alcanzado. Y todo con un Barcelona que practica un fútbol bello y efectivo frente a un Madrid que gana y gana aburriendo. Da lo mismo, según Marca la Liga está asignada por Decreto. Ayer, sin ir más lejos, al Barcelona no le pitaron 2 penaltis a favor, le anularon un gol legal a Messi e invalidaron un mano a mano por un inexistente fuera de juego. Mientras, en Huelva hubo un penalti no pitado a favor del Recre y un palo a bocajarro de Raúl en claro fuera de juego. ¿Resultado en los medios afines? Obvian lo acontecido en el Nuevo Colombino y afirman que los errores en contra del Barça son una verdadera noticia para todos.

Lejos quedan aquellos años en los que se recitaban, sistemáticamente, los tópicos más antiguos: “los árbitros son humanos”, “es imposible decidir en décimas de segundo”, “ni con 10 repeticiones se ve clara la jugada”, “los equipos que más atacan son los que reciben más penaltis a favor”, “los árbitros siempre ayudan al grande y perjudican al pequeño”… Hoy nada de eso ocurre, hoy reina el Villarato, hoy los árbitros sólo cumplen órdenes del ser supremo de la Federación. Es la campaña del Relañato, que actúa con sus periodistas como ellos acusan de actuar a Villar (todos a una con un objetivo común). Aún y siendo en mayoría castizos (hola Roncero) y casposos (hola Roberto Gómez, hola Torrico) los líderes de opinión del Relañato se atreven a romper con un refrán bien antiguo. Y es que en esas casas de herreros, sí hay cuchillos metálicos, y bien afilados.

06 abril 2009

Bayern de Múnich: el retorno de un gigante












No hay ni un solo seguidor del Bayern que no recuerde la última vez que su equipo saltó al Camp Nou bajo el himno de la Champions. Fue el 26 de mayo de 1999. El rival no era el Barça, sino el ManU, y en juego estaba el título. El 0-1 del minuto 90 indicaba que aquella noche la cerveza correría a destajo por Múnich en un adelanto de la Oktoberfest. La historia es conocida. En los dos minutos más recordados de esta competición Sheringham y Solskjaer lo cambiaron todo y mandaron a Kuffour a uno de los llantos más desconsolados que se han visto jamás en el Camp Nou. Aquel fue el último gran Bayern, el de Ottmar Hitzfeld, el que al año siguiente llegaría hasta las semifinales para coronarse rey de Europa en el tercer intento, en San Siro (2001). Y a partir de ahí, el desierto. Nunca desde entonces ha superado los cuartos de final e incluso se vio relegado a luchar por la UEFA el pasado curso en una muestra evidente de grande venido a menos. Ahora, y después de tanta travesía por la mediocridad, el Bayern aspira a todo. A pesar de ser incapaz de asestar un golpe sobre la mesa en la Bundesliga, está demostrando ir en serio en Europa, donde sigue invicto.

Este Bayern es un equipo con una pegada descomunal. No en vano, es el máximo goleador de la Champions (junto al Barça) y el segundo de la Bundesliga (sólo superado por el Wolfsburg). Tiene un killer en toda regla como Luca Toni, que además es especialista en convertir cualquier melón en una pelota válida para los francotiradores de la media. A su lado, Podolski es el complemento ideal: rápido, eléctrico, con regate y experto en el juego al espacio. La dinamita la complementa un centro del campo fortísimo y plagado de llegadores como son Zé Roberto, Van Bommel, Schweinsteiger y Ribéry. Y por si fuera poco, hay que sumar las incursiones constantes de Lahm y las subidas descontroladas de Lucio. Todo ello provoca que el ataque del Bayern se convierta en una emboscada vertical y continua en el que
la profundidad por las bandas juega un papel primordial. A todo este arsenal potente y directo pero arcaico, hay que añadirle el toque cualitativo que aporta Ribéry, máximo asistente de la competición (6), que configura junto a Lahm una banda izquierda exquisita. El francés es el líder del equipo y domina tanto la conducción en carrera como el último pase. Mágico e imprevisible, Scarface es la referencia en la creación y el máximo peligro.

Pero no todo son virtudes. La falta de rigor táctico hace del Bayern un conjunto frágil defensivamente y que en ocasiones se parte en dos. Esto les ocurrió el sábado pasado en Wolfsburgo, y el festín que se dieron Dzeko y Grafite fue histórico (5-1). Sin un mediocentro destructor puro y con los laterales demasiado arriba, el equipo alemán deja muchos espacios atrás. Además, cuando más sufre es precisamente enfrente de equipos que dominan el balón y que apuestan por el juego entre líneas, parcelas en las que el Barça es el mejor. El antecedente
que más nos puede servir es el partido del Allianz frente al Werder Bremen. Terminó 2-5. La preocupación de Klinsmann es tal, que en Alemania se especula con un cambio en el dibujo táctico que reforzaría el centro del campo en detrimento de uno de los puntas. Esta medida cobró fuerza tras la lesión de Klose, pichichi de la actual Champions, que se perderá toda la eliminatoria.

Así se presenta este renacido gigante con cuatro Champions en sus vitrinas y una fatídica noche barcelonesa en la retina que les privó de la quinta. Casi 10 años después de aquello, el Bayern volverá a pisar el Camp Nou con la máxima de lograr marcar algún gol para rematar la faena
en su majestuoso Allianz Arena. La estadística dice que lo tiene todo de cara, y es que el Barcelona nunca ha ganado al Bayern de Múnich en partido oficial. Otra cosa son las sensaciones, y éstas nos dicen que los pupilos de Guardiola son superiores a los alemanes. Ya saben lo que decía Lineker. Es la hora de que el Barça rompa con los números, y con los mitos.
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Datos de interés:
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El Barça y el Bayern son los dos máximos goleadores de la Champions 2008/09 con 24 goles en 8 partidos.
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El Barça, que todavía no sabe lo que es dejar su portería a cero en el Camp Nou, es de los 8 supervivientes el equipo que más goles ha encajado, 11. En Alemania, el Bayern sólo ha mantenido a cero la portería contra el colista, el Karlsruhe.
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Barcelona y Bayern sólo se han enfrentado en cuatro partidos oficiales: 2 de UEFA y 2 de Champions. El balance es netamente favorable a los alemanes: 3 victorias y 1 empate.
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Klose, que será baja en los dos partidos, es, junto a Gerrard y con 7 goles, el máximo goleador de la competición. Ribéry, por otro lado, lidera la tabla de asistencias con seis.
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El Bayern es, junto a Liverpool y Manchester United, el único equipo invicto en la actual edición de la Champions.
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El año pasado el Bayern ganó el séptimo doblete doméstico de su historia con prácticamente el mismo equipo de ahora.

05 diciembre 2008

¿En qué quedamos?

Sin ánimo de tocho y con poco tiempo, quiero exponer un doble rasero muy habitual en nuestro periodismo que hoy se ha vuelto a producir. Dentro del apretado calendario que entre FIFA, UEFA, LFP y demás se han propuesto generar, los futbolistas deben ajustar las agendas para ampliar más y más sus cuentas corrientes. Ya sabéis: las promociones publicitarias. A mi me importa poco si Messi o Xavi se desplazan dónde sea para ceder su imagen a cambio de más euros. Es un poco lo que hay. Eso sí, ya me inquieta más que el periodismo que tanto se aprovecha de estos propios actos luego los critique. Es un poco lo de “morder la mano que te da de comer”, pero queda muy bien decirlo.

Las marcas publicitarias buscan caras conocidas acordes con el público objetivo de su producto para que éste quiera vestir, calzar o oler igual que su ídolo o que el personaje famoso de turno. Así es como deportistas, actores o famosos del papel cuché ganan dinero extra a cambio de una mañana o de una tarde. Y lo “mejor” es que TODOS ganan. Es evidente, pero en un trabajo que realicé durante un año lo vi más claro si cabe, pues me tocó acudir a varios de estos actos. Es fácil: la marca X busca al personaje popular Y y “genera” un acto. Semanas antes avisa a todos los medios del “acontecimiento” en cuestión para que las agendas de los mass media lo tengan en consideración (eso equivale a páginas de diarios y minutos de tv y de radio reservados). La marca gana, porque gracias a esa cara “invitada” su logo o lo que quiera promocionar tendrá espacio "gratis" en los medios (y ya sabéis lo carísimo que es un anuncio). El personaje gana, porque recibe dinero (mucho) a cambio. Y los medios ganan, porque a cambio de poner publicidad subliminal tendrán fotos, imagénes audiovisuales y una breve rueda de prensa del famoso en cuestión. Y hay más negocio, porque detrás suelen haber empresas que se dedican a la organización y otras que ofrecen el ineludible y exquisito catering.

Claro está, si la invitada es Isabel Presley, irán medios como Lecturas, Channel nº4 o Sé lo que hicisteis. Si el que va es Messi, los medios deportivos acudirán para sacarle unas fotos y, a poder ser, unas declas frescas. Pero en el fondo, el objetivo es el mismo: encubrir un acto publicitario bajo el formato noticia o “suceso que merece ser noticiable” (aquí entrarían los valores noticia y otros conceptos que tampoco creo que sean necesarios desarrollar).

Hasta aquí todo correcto. Ahora bien, siempre que se producen estas "pseudonoticias", aparece el periodista X para criticarlas, considerando que el deportista dedica más tiempo a actos promocionales que a su actividad deportiva y a su club. Sucede siempre. Así, por ejemplo, hoy he leído un artículo al respecto. Es la contra de Lluís Mascaró, director adjunto de Sport, que empieza así:

“Dentro de 48 horas el Barça afronta el segundo ‘puerto de montaña’ de la etapa reina de la Liga y aquí nadie se acuerda del Valencia. O, al menos, eso es lo que parece. Llevamos cuatro días inmersos en una vorágine de presentaciones, actos publicitarios y campañas de prestigio personal. No es, sin duda, la mejor manera de concentrarse para el partido del sábado por la noche en el Camp Nou contra el tercer clasificado del campeonato”.

La opinión de Mascaró es eso, su opinión. Y repito, no es sólo él, pues lo han hecho y lo harán muchos otros, pero resulta chocante que luego el diario Sport, EMD y demás le hayan dado tanto bombo a estos mismos actos con multitud de fotos y declaraciones. Así es como Nike y Adidas han ganado su publicidad, pues han aparecido en todos los medios. Y no sólo se recoge la información referente a los jugadores en cuestión, aparecen datos tan “importantes” como que una parte -que no todo- del suelo de la flamante nueva tienda de Nike de Barcelona está fabricada con bambas recicladas. Si a los medios les molesta tanto que los jugadores vayan a estos actos, lo primero que tendrían que hacer es evitarlos negándoles el valor-noticia. Y ojo, que no lo dice uno cualquiera, el que levanta la voz en este caso es el director adjunto del medio que luego abre la edición del día con el acontecimiento. Y es que sin medios, no hay actos. Si entras en el juego, luego no te quejes, porque tú mismo estás provocando que la multinacional Y ya esté pensando dónde y cuándo será el próximo “acto” y, lo más importante, quién será la nueva cara que provocará un aumento de ventas para la marca. ¿Repetimos?



01 diciembre 2008

Goles en Alta Tensión


Hay formas y formas de celebrar la máxima del fútbol, el gol. Hay de todo, jugadores que alzan un brazo, otros que miran al cielo en reconocimiento a un ser querido, delanteros que hacen el avión, que señalan el escudo, que se santiguan, que piden perdón, que cogen el balón para correr al centro del campo... Es un mundo aparte que permite a los montadores de video generar auténticas joyas audiovisuales. Y lo reconozco, es una parte del fútbol que me apasiona. ¿Quién no recuerda a Fowler esnifar la cal del terreno de juego? ¿Y Bebeto acunando a un niño imaginario en el Cotton Bowl en USA 94? ¿Y las butifarras de Schuster y Giovanni? ¿Y a Leandro imitando a un perro mientras mea? ¿Ronaldo y las cucarachas? Está clarísimo que es un tema que merece un post aparte. En ocasiones, la celebración va relacionada a la importancia del propio gol. Otras, en cambio, te indican cómo es aquel jugador concreto. Romario era impasible y, excepto en contados goles, así lo demostraba después de mandar el balón a la red. Al otro extremo encontramos al protagonista de este post, un jugador limitado técnicamente, un ariete con poquísimos goles de videoteca y que sólo algunos situarían entre los mejores de la historia. Con todo, es a día de hoy y con 65 tantos el máximo goleador en competiciones europeas según la UEFA (ver Nota 1) y uno de los futbolistas que más efusivamente canta sus goles, por algo le llaman Alta Tensione.

Siempre se ha dicho que Italia no es país para arietes técnicos. En un fútbol históricamente etiquetado como estratégico y defensivo el gol se cotiza muy alto. Podríamos discutirlo, pero lo daremos como válido. Ya lo dijo Sacchi antes de la Euro 2008: “En Italia la cultura futbolística sigue siendo defensiva. Aquí, primero se trata de asegurar al equipo en defensa y luego veremos qué pasa o qué hacemos”. Lo cierto es que hay pocos países que tengan entre sus leyendas a tantos defensas: Maldini, Ferrara, Baresi, Cannavaro, Scirea, Cabrini, Gentile, Fachetti, Bergomi... Dentro de este ámbito, los jugadores técnicos son excepciones con nombres como Roberto Baggio, Meazza, Totti, Zola, Donadoni o Del Piero que algunas veces recibieron un trato discriminatorio por parte de sus técnicos. Con todo, el delantero clásico italiano habitualmente ha sido un cazador del área, un depredador del mínimo hueco para marcar. Rossi, Schillaci, Vieri, Vialli, Lucarelli o Luca Toni son ejemplos de una etiqueta en la que se encuentra Filippo Inzaghi. Muchos más goles de empujarla que de bella factura, pero, al fin y al cabo, muchos goles.

Inzaghi nace en Piacenza, en la Emilia Romagna, y será en las categorías inferiores del club de su ciudad en el que se forme como gran goleador. Jugador rapidísimo, siempre al límite del fuera de juego, siempre en el lugar preciso. En la temporada 91-92, con 18 años, debuta con el primer equipo en la Serie B, aunque sólo juega dos partidos. Al año siguiente es cedido al AlbinoLeffe ( provincia de Bérgamo), que se encuentra en la Serie C1, y marca 13 goles en 21 partidos. Su buena actuación hace que el Hellas Verona pida su cesión. 13 goles más avalan su calidad. Sus buenos números hacen que su club de origen, el Piacenza, lo recupere. En su ciudad natal marca 15 goles y contribuye al ascenso del equipo a la Serie A. En Italia ya no es un desconocido y el todopoderoso Parma se fija en él y lo adquiere por 1 millón de euros. Con un Scala cuestionado en el banquillo, Inzaghi no acaba de adaptarse. Además, sufre varias lesiones que le restan continuidad en un equipo victorioso pero en clara decadencia. Tras esa temporada, se sentará en el banquillo del Ennio Tardini un técnico muy ligado a la carrera de Inzaghi: Carlo Ancelotti. Aunque Pippo sólo marca 4 goles con el Parma, deja su sello en la vuelta de la eliminatoria de Recopa contra el Halmstad en la que los italianos remontaron un 3-0 adverso con un gol de Inzaghi en el minuto 1. Cabe destacar, además, su primer gol en Serie A. Éste llega el 29 de octubre de 1995 y se lo marca al Piacenza, su club de formación. Fuera ya del Parma, Inzagol aterriza de nuevo en la provincia de Bérgamo, esta vez para jugar en el Atalanta. Lo que ocurrió aquella temporada le cambiaría la vida por completo y, de rebote, varió la historia del Calcio contemporáneo. Mientras Ronaldo explota en Barcelona, un joven delantero italiano copa todas las portadas de la prensa deportiva italiana. Velociraptor anota aquella temporada 24 goles en la Serie A, siendo además capocannonieri. Le marca a todos los equipos del campeonato menos al Udinese y al Perugia.

En verano vuelve a hacer las maletas y aterriza en la Juventus de Lippi, Del Piero y Zidane. Su primera temporada es espectacular. Anota 26 goles (6 de ellos en Champions League), gana el Scudetto y se planta en la final de la Copa de Europa, que pierde contra el Real Madrid. A pesar de la buena temporada, aquella derrota deja muy tocada a la Vecchia Signora, que al año siguiente deambula sin pena ni gloria quedándose fuera de los puestos Champions. En febrero Lippi deja el cargo y entra en su lugar Carlo Ancelotti. La Juve llega a disputar las semifinales de la Liga de Campeones, pero tras un 1-1 en la ida, cae 2-3 frente al Manchester United. Los dos goles, casualmente, son obra de Inzaghi. En las dos siguientes temporadas, Pippo sigue marcando goles, pero éstos no sirven para que la Juve gane el Scudetto. Y lo tuvo cerca en la 99-00, pero perdió el título en la última jornada en beneficio de la Lazio.

Al término de la 00-01, Inzaghi es traspasado al Milan por 41 millones de euros dejando atrás 89 goles en 4 temporadas. Casualidades de la vida, a los dos meses de aterrizar en San Siro, el Milan cambia de técnico. Fatih Terim es despedido y en su lugar llega, cómo no, Ancelotti. En Milán, Inzaghi marcará más goles que nunca, pero también se lesionará en multitud de ocasiones. Ya en su primera temporada sufre un lesión de rodilla que sólo le permite disputar 28 partidos sumando todas la competiciones (16 goles). Al año siguiente, Inzaghi vuelve a ser el Velociraptor de antes y firma un año espectacular. Gana la Coppa (con gol en la final) y la tan esperada Champions League ante su ex equipo, la Juventus. En el campeonato europeo, SuperPippo marca 12 tantos en 16 partidos y deja para la historia uno de sus goles más recordados. En octavos, con el Milan virtualmente eliminado frente al Ajax y con 2-2 en el marcador, bate a Lobont con un globo inverosímil en la última jugada del partido. El conjunto rossonero está en plena época dorada y en la temporada siguiente se impone por fin en el Scudetto. Pero aquella temporada no será buena para Inzaghi, que se rompe los ligamentos de la rodilla. La recuperación, además, no da los frutos esperados y las recaídas y las segundas lesiones son constantes. En temporada y media Inzaghi sólo puede jugar 20 partidos. Con 32 años, parece que su carrera está próxima a su fin. Nada más lejos de la realidad. En varias declaraciones, Inzagol asegura que todavía tiene fútbol por delante y lo demuestra en momentos puntuales, entre recaída y recaída. Así, por ejemplo, en la primera fase de la Champions, anota el 2-1 ante el Celtic en el minuto 89.

En la temporada 2005-06, Inzaghi se recupera de sus dolencias y vuelve al equipo. Ya no es titular, pero asume el papel de revulsivo como nadie y vuelve a marcar goles importantes. Por aquel entonces Inzaghi lleva ya tiempo sin vestirse la azzurra. A pesar de ser el quinto mejor goleador de la selección italiana siendo sólo superado por ilustres como Riva, Meazza, Piola, Baggio y Del Piero, Lippi no cuenta con él y parece imposible que pueda volver para el Mundial de Alemania. Pero su sed es insaciable y vuelve a mostrar ese afán de superación propio de un debutante y se gana la convocatoria a base de goles. En las 7 últimas jornadas de campeonato, marca 10 goles y en Champions vuelve a firmar tantos decisivos que llevan al Milan a las semifinales. Antes de la vuelta de los octavos de final que enfrentan al Milan con el Bayern, Oliver Kahn se burla de él en unas declaraciones. Esa noche Pippo marca 2 goles. Y en los cuartos más de lo mismo. Después de empatar 0-0 en Lyon, los rossoneri se adelantan con gol de Inzaghi, pero ven como Diarra pone el 1-1 que les deja fuera. Cómo no, Pippo desata la locura en el 88'. No hay excusas y Lippi le convoca como quinto delantero y, aunque sólo disputa un partido en Alemania, deja su huella con un gol frente a la República Checa. Dos semanas después, se alzaría con el Mundial.

Con 34 años y con un cuerpo castigado por las lesiones, siendo además campeón del Mundo, de Champions, de Italia y estando ya en la lista de los capocannonieri, parece que Pippo ya ha vivido toda la gloria posible. Para Inzaghi no. Como consecuencia del Moggigate, el Milan debe disputar la previa de la Champions League frente al Estrella Roja. Inzaghi casi no ha descansado tras el Mundial, pero recibe con buen agrado la llamada de Ancelotti. Y no defrauda, marcando dos goles en la eliminatoria. Ya en la fase de grupos, también marcará, frente al AEK. Aquella es la Champions de Kaká y de su partidazo en Old Trafford, pero Inzaghi le vuelve a marcar a Kahn en los cuartos. Y llegó la final, otra vez frente al Liverpool, y ante el escepticismo de muchos, Ancelotti le sitúa en el once incial. Tenía que ser la noche de Pippo, ese jugador capaz de superar con esfuerzo y dedicación a otros con mayores virtudes tangibles, y vaya si lo fue. Dos goles y MVP de la final. Dos tantos que concentran todas las características de Inzaghi. En el primero, la pillería y la buena colocación. En el segundo, la velocidad, el desborde y el juego al límite del fuera de juego. Y no terminó ahí, pues marcó también en la final de la Supercopa de Europa frente al Sevilla y en la final del Mundial de Clubes, por partida doble, contra Boca Juniors. Aquellos dos goles, además, le convierten en el único jugador en marcar en todas las competiciones internacionales.

Y suma y sigue, ya que Inzaghi parece no saciarse. De momento lleva dos goles en el campeonato actual y en UEFA marcó uno frente al Heerenveen. El miércoles Raúl anotó frente al BATE e igualó a Inzaghi en la clasificación histórica. Al día siguiente, y con el Milan perdiendo 2-1 frente al Porstmouth, un balón a la desesperada de Zambrotta cayó a los pies de Inzaghi. Antes ya había estrellado dos balones en los postes, pero entonces no era el momento Pippo. Ahora corría el minuto 92 y era la última jugada. Y claro, segundos después Inzaghi volvía a correr histérico hacia un córner. Era el enésimo momento de Alta Tensión. Lo había vuelto a hacer en el tiempo de descuento.

Muchos pueden creer que Inzaghi ya ha jugado sus 10 mejores partidos, pero lo cierto es que ha renovado su contrato. El máximo goleador italiano de la Champions, el único que ha marcado en todas las competiciones, un delantero que lleva 169 goles en Serie A y 305 en partidos oficiales, ese jugador tosco con el balón y dueño de los goles extraños, siempre al límite del fuera de juego y del reloj. Estar en el momento adecuado en el lugar preciso no es nada fácil en el fútbol, y en el Calcio menos. Gilardino, Vieri, Crespo, Tomasson... llegaron y se fueron, pero Inzaghi sigue ahí, esperando que el cuarto árbitro levante el tablón para variar el sentido de las cosas. Sí, es evidente, todavía quedan más momentos de Alta Tensione. Qué nadie lo dude.
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Nota 1: Las extrañas cuentas que acostumbra a mover la UEFA suelen llevar a varias listas, a veces confusas. Así, en este caso, no se contabilizan ni los goles anotados en Intercontinentales, Mundiales de Clubes ni Copas de Ferias. Las dos primeras por no ser europeas y la tercera por no considerarse “oficial” (?). En el caso de contabilizarse esta última, el máximo goleador sería el “Torpedo” Müller, con 69 goles.

Nota 2: Filippo Inzaghi es todo un matador también en el campo del amor. Sin pareja oficial, es uno de los solteros de oro de Italia y sus rumores de noviazgos varios son el pan de cada día en el mundo del amarillismo. Su último golazo lo ha marcado con Alessia Ventura, una actriz y presentadora de televisión. Os dejo la foto. ¿Y todavía existe alguien que opine que Inzaghi no habría sido un buen fichaje en el pasado verano? Dónde haya una Filippa, que se quiten 10 Hlebas.



Nota 3: Filippo Inzaghi tiene un hermano pequeño, Simone, que también es un delantero con gol, aunque menos mediático y prolífico que Pippo. En la tercera foto aparecen los hermanos Inzaghi antes de un Juventus-Piacenza.

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Video 1: recolecta de goles




Video 2: el gol frente al Ajax



Video 3: la final de Inzaghi frente al Liverpool en imágenes

17 septiembre 2008

Póngame un City Energie con hielo

AVISO: Artículo publicado el 16 de septiembre con fotos, negritas, cursivas,video y hasta con comentarios AQUÍ.

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En los últimos años el Calcio ha perdido fuelle. Lejos quedan aquellos equipos que dominaban Europa y que casi siempre adquirían a las mejores estrellas del momento para sus equipos. El Calcio, por entonces, tenía sin discusión la mejor Liga del Mundo y todos los cracks afirmaban sin despeinarse querer aterrizar en Italia. Estar allí era el techo.

Con el tiempo, no obstante, varios factores variaron la balanza, que se inclinó hacia España. Fue con la llegada de la Ley Bosman y los años del oro de los contratos televisivos. En poco tiempo los clubes españoles –sobre todo los grandes- adquirieron mucha pasta que invirtieron sin compasión. Eran tiempos en los que los clubes, generalmente, eran controlados por grandes empresarios a nivel estatal (Lopera, Gil, Lendoiro...). Italia, aunque siguió comprando estrellas como Ronaldo o Shevchenko, dejó de ser el referente para los foráneos, aunque siguió moviendo liras en el mercato interior. Todo empezó a ir mal cuando 2 de los nuevos grandes de Italia se fueron a pique por el hundimiento de sus magnates, viven la Lazio (Cirio) y el Parma (Parmalat). La pérdida de competitividad de la clase media italiana y la pérdida de chaché de los grandes llevaron al Calcio a una crisis que tocó fondo con el Moggigate. Ahí seguía el Milan ganando Champions con una plantilla viejuna y el Inter gastando ingentes cantidades de dinero en mediocridades, pero la Serie A, como liga, había tocado fondo.

Mientras, España vivió su época dorada con La Liga de las Estrellas. Ya no sólo Barça y Madrid tenían cracks referenciales, clubes como el Atlético de Madrid, el Depor, el Valencia o el Betis eran capaces de acometer fichajes de relumbrón para deguste de las portadas de la Guía Marca. Pero aquel oro milagroso no sería para siempre. La gente no pinchaba el PPV tanto como las teles querían y preveían y esas estrellas ni vendían tantas camisetas ni daban tantos títulos como para acometer sus insultantes fichas. Poco a poco y por motivos variopintos el castillo de naipes fue decayendo. El Atlético de Madrid y el Betis se fueron a Segunda. El Barcelona vivió una crisis económica importante y el Real Madrid de Lorenzo Sanz fue salvado in extremis por el Pelotazo de Florentino. Hoy, el Valencia está casi en quiebra técnica y el Depor es un equipo de media tabla, por no hablar de equipos como el Celta, la Real, el Zaragoza o el Espanyol, que tienen la caja vacía y enormes problemas para mantener plantillas sólidas. Sólo el Villarreal y el Sevilla, ambos apoyados por capital externo y adquiriendo una filosofía de fichar barato y vender caro, están en boga.

¿Y quién coge el relevo? Pues sí, evidentemente, la Premier League, y por varios motivos. No ha sido nada fácil para los equipos ingleses hacerse con el control. El fútbol británico es muy particular y durante varios años se miraba con recelo hacia Europa. Mucho físico, mucho patadón y mucha pasión, pero escasa calidad fue durante décadas el leitmotiv del Football. Eran reacios al juego táctico-especulativo y, todavía hoy, pitan a los piscineros por aplicar acciones lejanas al fútbol genuinamente inglés. Según mi parecer, todo empezó a cambiar con la llegada de Arsène Wenger al Arsenal. El técnico galo aterrizó en el viejo Highbury cuando el club londinense era conocido como “Boring Arsenal” y aplicó novedosas técnicas de trabajo. Con los años el Arsenal asumió un estilo vanguardista y se afrancesó. El Chelsea, por ejemplo, se italianizó y en Stamford Bridge empezaron a idolatrar a un jugón llamado Zola. Le Tissier ya no era un extraño. A este nacimiento del fútbol no británico dentro de Inglaterra hay que sumarle que el público inglés sí llena todos los campos, sea al precio que sea, sí adquiere merchandising, sí compra los partidos por PPV… el pastel funciona. Además, y por qué negarlo, esos campos tienen una mística especial y, aunque no se practique un fútbol puramente inglés, no han perdido las esencias que le hacían especial.

Teniendo todo esto, sólo faltaba la pasta. Al Fayed fue la novedad en una tendencia que poco a poco fueron adquiriendo los demás hasta llegar al que parecía el tope, Abramovich. Ya no hablamos de empresarios multimillonarios, hablamos de auténticos magnates de la revista Forbes. Manchester United, Liverpool, West Ham, Portsmouth… pasaron paulatinamente a manos adineradísimas. Algunos, como los seguidores del ManU o del Liverpool fueron reacios a estos movimientos, pero no había nada qué hacer. ¿Y qué más? Pues la TV, off curse. BSkyB pagó 1.338 millones por los derechos de la Premier para el periodo 2004-07. Ahora, tras ver la enorme expectación que genera esta competición en Asia, se ha firmado un contrato de 2.221 millones para el periodo 2007-2010 (un 66% más). ¿Resultado? En 2005 los equipos ingleses gastaron 444 millones en fichajes. En 2007, 785 millones.

Y todavía faltaba la guinda, y llegó de forma inesperada. El pasado verano, el ex ministro tailandés Thaksin Shinawatra compró el Manchester City por 121 millones de euros y prometió invertir en el club para convertirlo en un grande. El 1 de septiembre de 2008 lo vendió por 250 millones de euros a Abu Dhabi United Group for Development and Investment, un grupo inversor de los Emiratos Árabes, que tiene a Sulaiman Al-Fahim como parte visible. En 24 horas fichó a golpe de talonario a Robinho y se lanzó a por Berbatov, Mario Gómez, Villa y RVN (por el que, se dice, ofreció un cheque en blanco). Poco a poco se ha ido desgranando quién es Al-Fahim y cuáles son sus intenciones. Sulaiman Al-Fahim se hizo multimillonario contruyendo rascacielos y complejos hoteleros. Jefe ejecutivo de Hydra Properties (constructora que realiza lujosos hoteles en Abu Dhabi y México) y presidente de la Federación de Ajedrez de Emiratos Árabes Unidos (llegó a ser el quinto mejor ajedrecista del mundo cuando sólo tenía nueve años). Su nombre aparece en el puesto 16 del ránking de la Arabian Business Magazine de los árabes más ricos del mundo. Presenta un reality show en una televisión árabe y también hace sus pinitos en el mundo del cine. Sin ir más lejos, produjo la película Batman: el caballero oscuro.

De todas formas, parece ser que Al-Fahim no es más que la cara visible. El verdadero hombre clave, según la BBC, es el jeque Mansour bin Zayed al Nahyan, miembro de la realeza y hermano del heredero. Según diversas publicaciones, la fortuna de la Familia Real rondaría los 1,5 billones de euros. Digamos pues, que el City es a día de hoy el club de fútbol más rico del mundo, y con enorme diferencia. Y lo que es más importante, parece que van en serio. Sin ir más lejos, la semana pasada presentaron un documento de 83 páginas bajo el título: Un nuevo modelo para una sociedad futbolística. En él, se detalla la estrategia que llevarán a cabo para convertir la marca City en un referente a nivel Mundial (al estilo Virgin). Quieren llegar a acuerdos con Tata para fabricar Citycars y con Red Bull para que podamos bebernos un City Energy. Se habla también de comida (City Eating) y de tarjetas de crédito (Citycards). Todo ello alrededor de un equipo de fútbol plagado de estrellas. El primero en llegar fue Robinho, pero parece que cada vez que se abra el mercado balompédico habrá sorpresas. Cristiano Ronaldo, Kaká, Torres, Cesc y Berbatov son sólo un escueto resumen de una lista que Al-Fahim quiere hacer realidad. Y avisa: “Soy como un bulldozer, arrasaré con cualquier cosa que se cruce en mi camino”. Dicho queda.