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17 septiembre 2009

Manchester derby


Denis Law se convirtió en un mito vistiendo la camiseta del Manchester United. En Old Trafford estuvo 11 temporadas, en las que marcó 237 goles y levantó 2 Ligas, 1 FA Cup y 1 Copa de Europa, Balón de Oro incluido. Formaba, junto a Best y Charlton, la Santísima Trinidad. Lo que no todos saben, es que antes estuvo en el City y que, además, se retiró vestido de citizen, y mandando al United a segunda. Ocurrió el 27 de abril de 1974. El City visitaba a un United al borde del abismo que necesitaba puntuar para no descender. Perdió 0-1, con un gol de tacón de Denis Law, que al finalizar la temporada se retiró diciendo que aquel había sido uno de los momentos más tristes de su carrera.

Esta es sólo una historia más del Manchester derby, encuentro que se repite este domingo en Old Trafford, uno de los más parejos de los últimos años, con los equipos igualados a puntos en lo alto de la tabla, y eso que el City ha disputado un partido menos. La nota negativa es que el Man of the Match, Carlos Tévez, tiene muy complicada su presencia tras lesionarse en el Argentina-Brasil. Él es uno más de la lista de jugadores que pasaron de un equipo al otro, un elenco marcado en sus inicios por el fichaje en 1908 de Billy Meredith, estrella por entonces del City, por el ManU, donde alzó la primera liga local de los red devils. Otro personaje ilustre es Matt Busby, mítico técnico del United durante 44 años que, en su etapa de jugador, vistió la camiseta del City durante 8 temporadas –con el que ganó una FA Cup y 1 Liga- y 3 la del Liverpool, el otro rival histórico del ManU.
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La historia de los 'derbys' de Manchester es, como en todos estos casos, legendaria, con momentos míticos que han marcado una rivalidad totalmente irrevocable. Los del City, de origen protestante, y los del United, cuyos primeros aficionados eran católicos. Los primeros acusan a los red devils de ser un equipo de las afueras de Manchester, con pocos seguidores en la ciudad y basado siempre en el dinero (los famosos Moneybags United). Los del ManU consideran que su rival histórico es el Liverpool y que el City está en un nivel muy inferior. Y es que, aunque el ManCity tuvo épocas doradas en las que estuvo por encima de su vecino, se ha ganado la fama de ser uno de los ‘pupas’ de la Premier, club que, por ejemplo, vio al United levantar su primera Copa de Europa precisamente el año que ellos alzaban su segunda y úlima Liga. No obstante, también han tenido sus alegrías. Títulos aparte, los del City siguen presumiendo de sus dos últimas victorias en liga en Old Trafford, que distan en 34 años, dos triunfos sonados. El penúltimo, en 1974, fue el que mandó al United al pozo. El último, un 1-2 en la temporada 2007-08, el día del 50 aniversario del desastre de Múnich, día que amargó en parte el homenaje del ManU.

Atrás quedan los años de estadio compartido, el Maine Road, casa legendaria durante 80 años del City, hasta 2003, que fue también la del United durante cierto tiempo, tras quedar Old Trafford muy mermado por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. De éstos surgió una leyenda entre los seguidores del City en 1994. El equipo azul cielo fichó del Dynamo de Dresden al alemán Uwe Rösler, de quién la afición decía que su abuelo había sido uno de los que bombardeó Old Trafford. ¿Y qué decir del “caso Keane”? El 21 de abril de 2001, en una pelota dividida, el capitán del United entró duramente al noruego Alf-Inge Haaland, que ya no volvería a jugar nunca más a fútbol. En un principio pareció un lance del juego, aunque algunos recordaron que, 5 años antes, el noruego, por entonces jugador del Leeds, fue el que lesionó a Keane. Todo se destapó con la publicación de la autobiografía del capitán del ManU: «Había esperado mucho tiempo. Le golpeé jodidamente duro. El balón estaba allí, creo. Toma ésta, bastardo. Y no vuelvas a mirarme burlándote de falsas lesiones”. Ya lo decía George Best: “los Manchester derby eran una guerra, mejor no te atrevieras a perder”.

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Bonus:

Chistes habituales en referencia al contrario (extraído de http://www.elgrafico.com.ar/)

Del City al United:

1) Claudia Schiffer, Bill Gates y Osama Bin Laden van a ver a una bruja que­ tiene el auténtico espejo de la Cenicienta. En la sala de espera, Schiffer dice­: “Seguro que soy la más guapa del mundo”. Gates acota: “Y yo soy el más rico d­l mundo”. Bin Laden se florea: “Y yo, el más odiado del mundo”. Uno a uno, van pasando. Schiffer sale sonriente­. Al rato, Gates sale festejando, gritando “lo sabía, lo sabía”. Por último, entra Bin Laden y sale despotricando: “¿Quién demonios es este David Beckham?”.

2) ¿Qué se obtiene si el Manchest­r United desciende?
Respuesta: 60 mil nuevos hinchas del Arsenal.

Del United al City:

1) ¿Cuántos hinchas del City se necesitan para cambiar una lamparita? Re­spue­sta: Ninguno, ésos siempre estuvieron muy contentos viviendo en las sombras.

2) Una maestra de primario les pregunta a sus alumnos de qué trabajan sus padres Después de escuchar respuestas como “médico” o “arquitecto” una chica la sorprende diciendo: “Mi papá es basurero de día y stripper en un cabaret gay de noche”. Conmovida, la maestra hace salir a los alumnos para hablar con la niña. “Eso es verdad? Es terrible”. “Claro que no, -contesta la niña-, en realidad es jugador del Manchester City, per me dio mucha vergüenza decirlo”.

El gol de Law que manó al United a segunda:










La venganza de Roy Keane:









El "amor" de Oasis por el ManU:






17 septiembre 2008

Póngame un City Energie con hielo

AVISO: Artículo publicado el 16 de septiembre con fotos, negritas, cursivas,video y hasta con comentarios AQUÍ.

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En los últimos años el Calcio ha perdido fuelle. Lejos quedan aquellos equipos que dominaban Europa y que casi siempre adquirían a las mejores estrellas del momento para sus equipos. El Calcio, por entonces, tenía sin discusión la mejor Liga del Mundo y todos los cracks afirmaban sin despeinarse querer aterrizar en Italia. Estar allí era el techo.

Con el tiempo, no obstante, varios factores variaron la balanza, que se inclinó hacia España. Fue con la llegada de la Ley Bosman y los años del oro de los contratos televisivos. En poco tiempo los clubes españoles –sobre todo los grandes- adquirieron mucha pasta que invirtieron sin compasión. Eran tiempos en los que los clubes, generalmente, eran controlados por grandes empresarios a nivel estatal (Lopera, Gil, Lendoiro...). Italia, aunque siguió comprando estrellas como Ronaldo o Shevchenko, dejó de ser el referente para los foráneos, aunque siguió moviendo liras en el mercato interior. Todo empezó a ir mal cuando 2 de los nuevos grandes de Italia se fueron a pique por el hundimiento de sus magnates, viven la Lazio (Cirio) y el Parma (Parmalat). La pérdida de competitividad de la clase media italiana y la pérdida de chaché de los grandes llevaron al Calcio a una crisis que tocó fondo con el Moggigate. Ahí seguía el Milan ganando Champions con una plantilla viejuna y el Inter gastando ingentes cantidades de dinero en mediocridades, pero la Serie A, como liga, había tocado fondo.

Mientras, España vivió su época dorada con La Liga de las Estrellas. Ya no sólo Barça y Madrid tenían cracks referenciales, clubes como el Atlético de Madrid, el Depor, el Valencia o el Betis eran capaces de acometer fichajes de relumbrón para deguste de las portadas de la Guía Marca. Pero aquel oro milagroso no sería para siempre. La gente no pinchaba el PPV tanto como las teles querían y preveían y esas estrellas ni vendían tantas camisetas ni daban tantos títulos como para acometer sus insultantes fichas. Poco a poco y por motivos variopintos el castillo de naipes fue decayendo. El Atlético de Madrid y el Betis se fueron a Segunda. El Barcelona vivió una crisis económica importante y el Real Madrid de Lorenzo Sanz fue salvado in extremis por el Pelotazo de Florentino. Hoy, el Valencia está casi en quiebra técnica y el Depor es un equipo de media tabla, por no hablar de equipos como el Celta, la Real, el Zaragoza o el Espanyol, que tienen la caja vacía y enormes problemas para mantener plantillas sólidas. Sólo el Villarreal y el Sevilla, ambos apoyados por capital externo y adquiriendo una filosofía de fichar barato y vender caro, están en boga.

¿Y quién coge el relevo? Pues sí, evidentemente, la Premier League, y por varios motivos. No ha sido nada fácil para los equipos ingleses hacerse con el control. El fútbol británico es muy particular y durante varios años se miraba con recelo hacia Europa. Mucho físico, mucho patadón y mucha pasión, pero escasa calidad fue durante décadas el leitmotiv del Football. Eran reacios al juego táctico-especulativo y, todavía hoy, pitan a los piscineros por aplicar acciones lejanas al fútbol genuinamente inglés. Según mi parecer, todo empezó a cambiar con la llegada de Arsène Wenger al Arsenal. El técnico galo aterrizó en el viejo Highbury cuando el club londinense era conocido como “Boring Arsenal” y aplicó novedosas técnicas de trabajo. Con los años el Arsenal asumió un estilo vanguardista y se afrancesó. El Chelsea, por ejemplo, se italianizó y en Stamford Bridge empezaron a idolatrar a un jugón llamado Zola. Le Tissier ya no era un extraño. A este nacimiento del fútbol no británico dentro de Inglaterra hay que sumarle que el público inglés sí llena todos los campos, sea al precio que sea, sí adquiere merchandising, sí compra los partidos por PPV… el pastel funciona. Además, y por qué negarlo, esos campos tienen una mística especial y, aunque no se practique un fútbol puramente inglés, no han perdido las esencias que le hacían especial.

Teniendo todo esto, sólo faltaba la pasta. Al Fayed fue la novedad en una tendencia que poco a poco fueron adquiriendo los demás hasta llegar al que parecía el tope, Abramovich. Ya no hablamos de empresarios multimillonarios, hablamos de auténticos magnates de la revista Forbes. Manchester United, Liverpool, West Ham, Portsmouth… pasaron paulatinamente a manos adineradísimas. Algunos, como los seguidores del ManU o del Liverpool fueron reacios a estos movimientos, pero no había nada qué hacer. ¿Y qué más? Pues la TV, off curse. BSkyB pagó 1.338 millones por los derechos de la Premier para el periodo 2004-07. Ahora, tras ver la enorme expectación que genera esta competición en Asia, se ha firmado un contrato de 2.221 millones para el periodo 2007-2010 (un 66% más). ¿Resultado? En 2005 los equipos ingleses gastaron 444 millones en fichajes. En 2007, 785 millones.

Y todavía faltaba la guinda, y llegó de forma inesperada. El pasado verano, el ex ministro tailandés Thaksin Shinawatra compró el Manchester City por 121 millones de euros y prometió invertir en el club para convertirlo en un grande. El 1 de septiembre de 2008 lo vendió por 250 millones de euros a Abu Dhabi United Group for Development and Investment, un grupo inversor de los Emiratos Árabes, que tiene a Sulaiman Al-Fahim como parte visible. En 24 horas fichó a golpe de talonario a Robinho y se lanzó a por Berbatov, Mario Gómez, Villa y RVN (por el que, se dice, ofreció un cheque en blanco). Poco a poco se ha ido desgranando quién es Al-Fahim y cuáles son sus intenciones. Sulaiman Al-Fahim se hizo multimillonario contruyendo rascacielos y complejos hoteleros. Jefe ejecutivo de Hydra Properties (constructora que realiza lujosos hoteles en Abu Dhabi y México) y presidente de la Federación de Ajedrez de Emiratos Árabes Unidos (llegó a ser el quinto mejor ajedrecista del mundo cuando sólo tenía nueve años). Su nombre aparece en el puesto 16 del ránking de la Arabian Business Magazine de los árabes más ricos del mundo. Presenta un reality show en una televisión árabe y también hace sus pinitos en el mundo del cine. Sin ir más lejos, produjo la película Batman: el caballero oscuro.

De todas formas, parece ser que Al-Fahim no es más que la cara visible. El verdadero hombre clave, según la BBC, es el jeque Mansour bin Zayed al Nahyan, miembro de la realeza y hermano del heredero. Según diversas publicaciones, la fortuna de la Familia Real rondaría los 1,5 billones de euros. Digamos pues, que el City es a día de hoy el club de fútbol más rico del mundo, y con enorme diferencia. Y lo que es más importante, parece que van en serio. Sin ir más lejos, la semana pasada presentaron un documento de 83 páginas bajo el título: Un nuevo modelo para una sociedad futbolística. En él, se detalla la estrategia que llevarán a cabo para convertir la marca City en un referente a nivel Mundial (al estilo Virgin). Quieren llegar a acuerdos con Tata para fabricar Citycars y con Red Bull para que podamos bebernos un City Energy. Se habla también de comida (City Eating) y de tarjetas de crédito (Citycards). Todo ello alrededor de un equipo de fútbol plagado de estrellas. El primero en llegar fue Robinho, pero parece que cada vez que se abra el mercado balompédico habrá sorpresas. Cristiano Ronaldo, Kaká, Torres, Cesc y Berbatov son sólo un escueto resumen de una lista que Al-Fahim quiere hacer realidad. Y avisa: “Soy como un bulldozer, arrasaré con cualquier cosa que se cruce en mi camino”. Dicho queda.