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Último asalto al Bernabéu (Gracias Lardín).
Por Víctor Hidalgo
Fue una noche de enero de 1996, Sarrià daba los últimos coletazos de su historia y yo los de mi adolescencia. Agazapado tras mi bandera, mitad senyera, mitad blanquiazul, esperaba que mi padre me recogiera a la vuelta del trabajo para acudir al paraíso, un paraíso compuesto de vetustas gradas de cemento que se alzaban imponentes ante mi, y que a pesar de no ser estéticamente lo más logrado del mundo, aquella noche consiguieron que me enamorara de ellas (si no lo estaba ya). Estaba a punto de conocer a uno de los delanteros más grandes de la casa que el destino me tenía preparado: Jordi Lardín.
El Camp Nou, donde, a pesar de la gesta de la temporada pasada , ya hace 26 que el Espanyol no gana y el Bernabéu, ya empiezan a pesar como losas en la historia blanquiazul. Parece que en los últimos tiempos la cosa ha cambiado. Sin ir más lejos, el año pasado el Espanyol estuvo a punto de liarla a lo grande, se fue al descanso con 1-3, pero la presión del estadio en la temporada de las remontadas épicas y el saber que 4 días después se jugaba la finalísima de Glasgow, pesaron demasiado en un conjunto que tenía la cabeza en otros lances.
Por nosotros, y porque ya toca que me ponga a soñar en otro jugador, que al final voy a gastar la imagen de Lardin, espero que mi equipo salga el sábado a morder el césped, que se deje la piel, como siempre, y que nos traiga de Madrid tres puntos de oro y un giro de esta historia que ya se me hace pesada.




