01 febrero 2013

Por un puñado de votos




Enero de 1986. El histórico AC Milan agoniza. Tras el escándalo del Totonero -que lo mandó a la Serie B- y un nuevo descenso dos años después, la entidad está a punto de desaparecer. Gianni Nardi y Giuseppe Farina, máximos accionistas del club, y enfrentados por deudas entre las empresas de ambos, deciden ponerlo a la venta, un ofrecimiento al que responden dos personas: Dino Armani, que pone sobre la mesa 42 millones de euros, y Silvio Berlusconi, que ofrece 15. Finalmente, el 12 de febrero Nardi comunica oficialmente que el club pasa a manos de la segunda propuesta, argumentando que Armani no da garantías suficientes, una decisión que no contaba con el beneplácito de Farina. Sin saberlo, con esta decisión Nardi no sólo había cambiado el devenir de la historia de la entidad rossonera y del fútbol europeo, sinó también la de Italia, al menos en parte. Porque por aquel entonces, y pese a estar ya filtreando con la política, Silvio Berlusconi era básicamente un empresario de la televisión privada que estaba poniendo los cimientos del imperio Mediaset. El AC Milan le daría el toque definitivo, la fama necesaria para convencer al pueblo que estaban ante un auténtico as de las finanzas. Y es que en sólo ocho temporadas aquel club decrépito pasó a gobernar Europa, primero de la mano de Arrigo Sacchi, de los holandeses y de su fútbol total, y después con Fabio Capello y el músculo como forma de vida, dos equipos de estilos distintos que añadieron al museo rossonero 3 Copas de Europa, 2 Intercontinentales, 4 Ligas, 4 Supercopas de Europa y 4 Supercopas de Italia, éxitos que se unieron a la eclosión del imperio televisivo de Berlusconi y a la formación del partido Forza Italia, con la que il Cavaliere cataría por primera vez el poder.


Tras el fin de la Era Capello, el Milan volvió a un segundo plano. Jugadores mediocres, equipos desalmados y gloria para la Juventus, la Lazio y el Parma, una crisis que finalizaría, curiosamente, el año 2001, el mismo en el que Berlusconi se convertiría en el primer ministro de Italia. Causa, efecto. Porque siempre que Don Silvio necesita votos, invierte en el Milan, y de aquella simbiosis surgieron Kaká, Shevchenko, Pirlo, Inzaghi y lo que hiciera falta, para volver a alzar por dos veces la copa de las grandes orejas. El hombre exitoso en todos los ámbitos de la vida lo había vuelto a lograr. Hasta que explotaron los escándalos, uno detrás del otro. Un desmaquillaje integral que, obviamente, fue unido a la dejadez absoluta del equipo de fútbol, que una a una pierde a todas sus estrellas hasta convertirse en el desastre actual, argumentado por Adriano Galliani, el hombre fuerte de Berlusconi, por una falta total de liquidez que incluso les obliga a mendigar cesiones por toda Europa y a desprenderse de sus dos únicas figuras: Ibrahimovic y Thiago Silva. Sin dinero, supuestamente, con una plantilla de nivel medio, con el equipo deambulando por la zona de nadie y con los tifosi en pie de guerra, el lunes el Milan anunció el fichaje de Mario Balotelli, por el que han pagado 20 millones de euros al Manchester City, una incoporación de dudoso éxito por varios motivos, pero que hizo que la afición saliera a la calle como si se hubiese ganado la Champions. Nadie duda que Super Mario es uno de los mejores delanteros del fútbol internacional, como tampoco que en Milán seguirá augmentado su historial interminable de polémicas. ¿Necesitaba el equipo su fichaje? No, lo necesitaba Berlusconi, que hace sólo una semana anunció que había decidido volver a la política en un acto de "responsabilidad". Y sin dinero suficiente para hacerse con Messi, Iniesta, Cristiano Ronaldo o Rooney, las dos opciones más populistas que le quedaban eran Kaká y Balotelli. El primero, que estuvo a un paso de llegar, porque pese a fracasar en Madrid sigue siendo un ídolo en Milán. Y el segundo, además de por su calidad contrastada, porque siendo la gran promesa del Inter no dudó en posar con la camiseta rossonera y jurarle amor eterno. Obviamente, este movimiento no va a llevar al Milan a la cumbre, pero quien sabe si es la primera piedra para que Berlusconi vuelva a gobernar Italia.




Algunas de las perlas de Balotelli:

- "El árbitro vió mi cuerpo y tuvo envidia. Por eso me amonestó" [Por la amarilla que vio por quitarse la camiseta tras marcar en las semifinales de la Eurocopa contra Alemania]

- "Solo hay un futbolista que es un poco mejor que yo, Messi" [Tras ganar el Golden Boy del 2010]

- "Si alguien me lanza un plátano en la calle o sobre un terreno de juego iré a la cárcel, porque lo mataré" [Al ser preguntado sobre el racismo en el fútbol]

- "Me aburría" [Después de hacerse público que había estado lanzando dardos a los juveniles del Manchester City]

- "Porque soy rico" [Tras ser interrogado por la policia inglesa con 25.000 libras en el bolsillo]  


-   "Los inicios de Balotelli" [reportaje de Fiebre Maldini]  

1ª parte


    


2ª parte


    

21 enero 2013

El Sassuolo, milagro a tocateja*


El escudo del Sassuolo
Sassuolo es una ciudad de poco más de 40.000 habitantes, situada en el centro de la Emilia-Romagna, y famosa por sus baldosas de cerámica, de la que es una de las mayores productoras de todo el planeta. Aunque hace siglos que sus habitantes descubrieron el genuino subsuelo que la naturaleza les había otorgado, su explotación industrial no se produjo hasta después de la Segunda Guerra Mundial, un fenómeno que triplicó su población en muy poco tiempo. A sólo 16 kilómetros al noroeste de Sassuolo, se encuentran Módena -capital de la provincia con casi 200.000 habitantes- y sus viñedos, de los que surge el aceto balsámico con el que algunos destrozáis las ensaladas. Además, y pese a que se encentra más cerca de Sassuolo, Módena es famosa en el mundo por Maranello, donde se haya la fábrica de Ferrari. Por todo ello, Modena nunca ha tenido gran rivalidad con Sassuolo, dándole más importancia a las otras grandes ciudades de la región, Bolonia, Ferrara y Parma. Por extensión, esto también ocurre en el fútbol y en sus clásicos derbys, con el Módena, el Parma, la Reggiana, el Piacenza, el Bolonia y el Cesena como protagonistas, duelos como el de la Secchia (Módena-Reggiana), el de los Ducati (Módena-Parma), el de la Via Emilia (Módena-Reggiana)  o el de Emilia contre Romagna (Modena-Cesena) ¿Y el Sassuolo?

El delantero Gennaro Troianiello, celebrando un gol
Fundado en 1922 y apadrinado por el Lancaster Rovers, que al prestarle sus camisetas convirtió al club por siempre en neroverdi, el Sassuolo fue siempre un equipo de nivel regional, sin opciones de alcanzar la élite del fútbol italiano. Todo empezó a cambiar el verano de 1983, cuando el magante Giorgio Squinzi, presidente de Mapei (Materiales Auxiliares para la Construcción y la Industria), decidió apoyar al club de las baldosas. Esa misma temporada, el Sassuolo ascendería por primera vez en su historia a la serie C, una alegría que no tardaría en convertirse en un  coitus interruptus, ya que pocos años después Squinzi, un fanático del ciclismo, cambió de planes y creó el histórico equipo Mapei, que de la mano de ciclistas de la talla de Rominger, Escartín, Olano, Bugno o Cancellara fue considerado el mejor del mundo durante ocho años. Tras su desaparición, en 2002, y pese a rumorearse que Squinzi podría invertir en el Milan, el magnate volvió al viejo sueño de ver al Sassuolo jugando entre los grandes, hasta que en 2005 los neroverdi ascienden a la serie C-1, una leve alegría si se compara con lo que sucedería tres años después, cuando de la mano de Massimiliano Allegri -actual técnico del Milan- el equipo logra un billete para jugar en la serie B, en la que no tardaría en firmar mejores temporadas que el Módena. Aún y así, Squinzi y Carlo Rossi, su hombre fuerte en el club, querían más, hasta el punto de prometer colar al Sassuolo en la Liga de Campeones. Y tras dos intentos fallidos, en los que cayeron en la fase de ascenso contra históricos como el Torino y la Sampdoria, parece que esta, la tercera, va a ser la buena, ya que tras 22 jornadas el Sassuolo es el líder destacado de la clasificación, con ocho puntos de ventaja sobre el tercero, el Hellas Verona, y 18 por encima del Módena, que para colmo le cede el estadio, mientras que terminan las obras de remodelación del Enzo Ricci. De hecho, en la Emilia-Romagna ya sólo el Parma y el Bolonia le superan, ojos que miran recelosos al club milagro de la baldosa, como en su día lo fuera el Villarreal de Roig, un equipo hecho a tocateja, cierto, como tantos otros, pero que tras 90 años de vida en la sombra se haya a un paso de codearse con la Juve, el Milan y el Inter, y hasta que el suelo aguante.
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PD: Pese al parecido evidente entre el escudo del Sassuolo y el del Barça, este hecho es pura coincidencia, ya que la forma del blasón del club emiliano proviene de la heráldica italiana tradicional.

* Pagar a tocateja: Según la RAE, el origen de la expresión "pagar a tocateja" proviene de una moneda de oro de gran tamaño acuñada por Felipe III en el siglo XVII. Probablemente y debido al  gran tamaño que tenía cada moneda, no tardó en comenzar a ser conocida popularmente con el nombre de tejo’, que era la manera con la que se llamaba al pedazo pequeño de teja o piedra. Con el tiempo, de tejo se pasó a teja. Actualmente, significa pagar al contado.

19 noviembre 2009

La FIFA ya tiene su mundial

La República de Irlanda no merecía un final así, tan crudo, tan duro. No fue peor en el Croke Park de la ida y fue netamente superior en Saint-Denis. Mejor plantada sobre el terreno de juego, aguantando la presión ambiental, maniatando a un equipo plagado de estrellas dirigido por un técnico estrellado, porque Francia cada vez recuerda más a la Argentina de Maradona. Los chicos de verde sufrieron poco para estar jugando contra la subcampeona del mundo con un billete tan goloso en disputa, tuvo más y mejores ocasiones, merecía, como mínimo, los penaltis, pero a veces son demasiadas las adversidades, demasiadas montañas que escalar, incluso para aquellos llamados a convertirse en héroes. Porque ayer, tras el gol de Robbie Keane me acordé de Kostadinov. Bulgaria. Pantalón verde-camiseta blanca. 17 de noviembre de 1993. París. Sin embargo, aquel día Cantona no controló con la mano para dársela a Desailly.

Tiene que ser extremadamente jodido quedarte de este modo tras 14 meses de lucha constante, sin haber perdido ningún partido en toda la fase de clasificación. Acabar segunda y ver como la FIFA, contradiciendo el plan inicial, se inventaba un sorteo con cabezas de serie, no fuera que una de las gigantes se quedara en casa disminuyendo, aunque sea sólo un poquito, la cantidad a recaudar. Tiene que doler recibir a la subcampeona del mundo, jugarle de tú a tú y perder 0-1 con un gol de rebote. Viajar a Francia, ser superior, ponerte 0-1, tener a tu rival contra las cuerdas y… recibir un gol en la prórroga tras un doble fuera de juego y posteriormente una doble mano de un Monsieur (?). Para mi es una auténtica vergüenza, porque me cuesta creer que el asistente sueco no lo viera, me recuerda a los casos no tan lejanos de los arbitrajes a Italia y España en Corea del Sur, o al penalti pitado por el cuarto árbitro –tras ver la repetición por la TV- en la Confederaciones a favor de Brasil, frente a Egipto.

Sea un robo o un error humano, lo cierto es que esta noche en la FIFA sonríen, ya tienen su Mundial, sin sorpresas exageradas, con todas las estrellas en el álbum de Panini, por las que, por cierto, no pagan nada, esperando ampliar sus ya de por sí gigantescas arcas. Propongo que para el 2014 la FIFA nombre a las 32 selecciones que quiere en su cortijo y se deje de milongas, menos sufrimiento habría tenido el septagenario Trappatoni, menos habrían llorado 4,5 millones de irlandeses, tan cerca de su cuarto Mundial, pero en el fondo, tan lejos.
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Lo que dice la web de la FIFA sobre la jugada:

Un revuelo en el área irlandesa, casi una melé. Henry se acomodó el balón y los irlandeses pidieron mano. Sin embargo, el delantero puso un centro franco para que Gallas marque. Hubo protestas de un lado y festejos del otro.


Fotos: AGENCIA EFE

17 septiembre 2009

Manchester derby


Denis Law se convirtió en un mito vistiendo la camiseta del Manchester United. En Old Trafford estuvo 11 temporadas, en las que marcó 237 goles y levantó 2 Ligas, 1 FA Cup y 1 Copa de Europa, Balón de Oro incluido. Formaba, junto a Best y Charlton, la Santísima Trinidad. Lo que no todos saben, es que antes estuvo en el City y que, además, se retiró vestido de citizen, y mandando al United a segunda. Ocurrió el 27 de abril de 1974. El City visitaba a un United al borde del abismo que necesitaba puntuar para no descender. Perdió 0-1, con un gol de tacón de Denis Law, que al finalizar la temporada se retiró diciendo que aquel había sido uno de los momentos más tristes de su carrera.

Esta es sólo una historia más del Manchester derby, encuentro que se repite este domingo en Old Trafford, uno de los más parejos de los últimos años, con los equipos igualados a puntos en lo alto de la tabla, y eso que el City ha disputado un partido menos. La nota negativa es que el Man of the Match, Carlos Tévez, tiene muy complicada su presencia tras lesionarse en el Argentina-Brasil. Él es uno más de la lista de jugadores que pasaron de un equipo al otro, un elenco marcado en sus inicios por el fichaje en 1908 de Billy Meredith, estrella por entonces del City, por el ManU, donde alzó la primera liga local de los red devils. Otro personaje ilustre es Matt Busby, mítico técnico del United durante 44 años que, en su etapa de jugador, vistió la camiseta del City durante 8 temporadas –con el que ganó una FA Cup y 1 Liga- y 3 la del Liverpool, el otro rival histórico del ManU.
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La historia de los 'derbys' de Manchester es, como en todos estos casos, legendaria, con momentos míticos que han marcado una rivalidad totalmente irrevocable. Los del City, de origen protestante, y los del United, cuyos primeros aficionados eran católicos. Los primeros acusan a los red devils de ser un equipo de las afueras de Manchester, con pocos seguidores en la ciudad y basado siempre en el dinero (los famosos Moneybags United). Los del ManU consideran que su rival histórico es el Liverpool y que el City está en un nivel muy inferior. Y es que, aunque el ManCity tuvo épocas doradas en las que estuvo por encima de su vecino, se ha ganado la fama de ser uno de los ‘pupas’ de la Premier, club que, por ejemplo, vio al United levantar su primera Copa de Europa precisamente el año que ellos alzaban su segunda y úlima Liga. No obstante, también han tenido sus alegrías. Títulos aparte, los del City siguen presumiendo de sus dos últimas victorias en liga en Old Trafford, que distan en 34 años, dos triunfos sonados. El penúltimo, en 1974, fue el que mandó al United al pozo. El último, un 1-2 en la temporada 2007-08, el día del 50 aniversario del desastre de Múnich, día que amargó en parte el homenaje del ManU.

Atrás quedan los años de estadio compartido, el Maine Road, casa legendaria durante 80 años del City, hasta 2003, que fue también la del United durante cierto tiempo, tras quedar Old Trafford muy mermado por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. De éstos surgió una leyenda entre los seguidores del City en 1994. El equipo azul cielo fichó del Dynamo de Dresden al alemán Uwe Rösler, de quién la afición decía que su abuelo había sido uno de los que bombardeó Old Trafford. ¿Y qué decir del “caso Keane”? El 21 de abril de 2001, en una pelota dividida, el capitán del United entró duramente al noruego Alf-Inge Haaland, que ya no volvería a jugar nunca más a fútbol. En un principio pareció un lance del juego, aunque algunos recordaron que, 5 años antes, el noruego, por entonces jugador del Leeds, fue el que lesionó a Keane. Todo se destapó con la publicación de la autobiografía del capitán del ManU: «Había esperado mucho tiempo. Le golpeé jodidamente duro. El balón estaba allí, creo. Toma ésta, bastardo. Y no vuelvas a mirarme burlándote de falsas lesiones”. Ya lo decía George Best: “los Manchester derby eran una guerra, mejor no te atrevieras a perder”.

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Bonus:

Chistes habituales en referencia al contrario (extraído de http://www.elgrafico.com.ar/)

Del City al United:

1) Claudia Schiffer, Bill Gates y Osama Bin Laden van a ver a una bruja que­ tiene el auténtico espejo de la Cenicienta. En la sala de espera, Schiffer dice­: “Seguro que soy la más guapa del mundo”. Gates acota: “Y yo soy el más rico d­l mundo”. Bin Laden se florea: “Y yo, el más odiado del mundo”. Uno a uno, van pasando. Schiffer sale sonriente­. Al rato, Gates sale festejando, gritando “lo sabía, lo sabía”. Por último, entra Bin Laden y sale despotricando: “¿Quién demonios es este David Beckham?”.

2) ¿Qué se obtiene si el Manchest­r United desciende?
Respuesta: 60 mil nuevos hinchas del Arsenal.

Del United al City:

1) ¿Cuántos hinchas del City se necesitan para cambiar una lamparita? Re­spue­sta: Ninguno, ésos siempre estuvieron muy contentos viviendo en las sombras.

2) Una maestra de primario les pregunta a sus alumnos de qué trabajan sus padres Después de escuchar respuestas como “médico” o “arquitecto” una chica la sorprende diciendo: “Mi papá es basurero de día y stripper en un cabaret gay de noche”. Conmovida, la maestra hace salir a los alumnos para hablar con la niña. “Eso es verdad? Es terrible”. “Claro que no, -contesta la niña-, en realidad es jugador del Manchester City, per me dio mucha vergüenza decirlo”.

El gol de Law que manó al United a segunda:










La venganza de Roy Keane:









El "amor" de Oasis por el ManU:






10 agosto 2009

27 mayo 2009

Cuando el Stadio Olimpico se convirtió en el Colosseo


Esta noche es LA NOCHE. Este partido es EL PARTIDO. Llegó la gran final soñada por casi todos. Hay decenas de datos, números, paralelismos, anécdotas que giran entorno a lo que hoy, a partir de las 20:45, acontecerá en la Ciudad Eterna. Un ManU intratable en Europa contra un Barça maravilloso pero con bajas en defensa con opción de entrar en la historia de los más grandes. No sé si es el partido del siglo, pero sí uno con un cartel de lo más espectacular. No tengo tiempo para poner lo que ya se ha escrito en decenas de medios. Me quedo con dos curiosidades, posiblemente absurdas y pilladas con pinzas, que no aparecen en la web de la UEFA por motivos obvios. Como dicen los chistes: tengo una noticia buena y una noticia mala.

Primero, claro está, la mala:

- Año 1992, el Barça gana la primera de sus Copas de Europa frente a un equipo italiano, la Samp. Dos años después, se enfrenta en Atenas (ciudad bellísima con muchas piedras antiguas) a otro equipo italiano que viste de blanco para la ocasión, el Milan, y cae derrotado duramente.

- Año 2006, el Barça logra la Champions derrotando a un equipo inglés, el Arsenal. Tres años después, se enfrenta en Roma (ciudad maravillosa con muchas piedras antiguas) a otro equipo inglés que viste de blanco para la ocasión, el ManU.

Ahora la buena:

- Año 2006, se estrena la película El Código Da Vinci, adaptación de la novela de Dan Brown. La trama se desarrolla en París. Ese año el Barça obtiene su segunda Copa de Europa en París.

- Año 2009, se estrena la película Ángeles y Demonios, otra adaptación de una novela de Dan Brown. Esta vez la trama se desenvuelve en Roma y, claro está, la final se disputa allí. Obviamente, el Barça estará en ella.

Nada más, hasta aquí mi rápida e improvisada aportación.

Visca el Barça!

27 abril 2009

I want it all


Música - The Queen: I want it all

Hace 10 temporadas, Barcelona y Chelsea no se habían enfrentado jamás en Copa de Europa. Sonaba a algo exótico, a un triple enfrentamiento –triple por partido de desempate- en Copa de Ferias en la temporada 65-66, y nada más. Hoy, es todo un clásico europeo con decenas de litros de tinta vertidos en su haber. A nadie se le escapa que gran parte de culpa la tienen los petrodólares de Abramovich y el estilo punzante y amenazador de Mourinho, padres del Chelski que hoy en día camina por Europa como un gigante con ansías de títulos y reconocimiento. Ya es un grande.
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En demasiadas ocasiones, se ha intentado mermar el mérito del Chelsea aludiendo al talón infinito del mecenas ruso. Casos como el del Tottenham o el del Manchester City, sin salir de la isla, demuestran que el dinero no te garantiza éxitos dentro de un deporte tan ilógico como es el fútbol. Abramovich se plantó en Londres, liquidó la deuda, fichó al entrenador del momento y le dio todo lo que quiso. ¿Requisitos? Títulos y grandeza hasta gobernar el mundo. Después de arrasar en la Premier ante los gigantes históricos, el sueño húmedo de Abramovich, el siguiente y definitivo paso, siempre ha sido la copa de las grandes orejas. Acostumbrado a conseguir todo lo que quería, sus ojos incrédulos en la pasada final de Champions, y en su casa, denotaban ese fracaso inesperado en una vida plagada de éxitos. Y es que lo del ruso ya no es negocio. Ha ganado reconocimiento público, pero ha perdido mucha pasta con su Chelsea, y eso, unido a la crisis global y a su multimillonaria separación matrimonial, hacen que los rumores de venta del club cada día sean menos chismorreos y más realidad. Todo esto nos indica que la entidad del dinero infinito está en una de sus últimas oportunidades de lograr aquello para lo que fue construido. Además, sus vacas sagradas empiezan a ver demasiados treses en su DNI. Terry estuvo a un resbalón, pero el destino les ha reservado otra oportunidad.
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Este Chelsea es una mutación del creado por Mourinho, que ideó un 4-3-3 casi perfecto basado en la solidez defensiva, las líneas muy juntas, presión y fuerza en el centro del campo, recuperación de balón en la creación del rival, latigazos veloces por banda y en triangulaciones a 2-3 toques en las 3/4 partes de la zona de ataque. Su Chelsea fue maravilloso, con denominación de origen, con jugadores made in Mou como fueron Carvalho, Essien, Obi Mikel o Drogba, uniendo a ello el legado británico liderado por Terry y Lampard que el portugués supo readaptar y potenciar. Los fracasos en Europa acabaron con Abramovich entrando en la parcela deportiva. Negó fichajes e impuso otros hasta que la lucha de egos terminó con el técnico luso en la calle.
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Tras el resbalón de Terry y el fracaso estrepitoso de Scolari, parecía que el Chelsea había terminado un ciclo, año de transición, pero todo cambió en cuanto se fichó al hombre milagro, Guus Hiddink, el 'mago', un tipo capaz de ganar una Copa de Europa con el PSV empatando los últimos 5 partidos, capaz de llevar a Corea del Sur a las semifinales de un Mundial, de situar a Australia en el mapa balompédico y de plantar a Rusia entre las cuatro mejores de Europa en la pasada Eurocopa. Hiddink tiene el don de los grandes seleccionadores y que les falta a la mayoría de técnicos de club, sabe exprimir aquello que tiene, sean cracks o medianías. Como sucede con los combinados nacionales, el técnico tulipán tiene lo que tiene y debe ganar con esas piezas. Y otra vez lo ha hecho de maravilla. No emplea un esquema fijo y puede pasar de un 4-3-3 a un 4-2-3-1 o a un 4-4-2 según marquen las necesidades. Esta capacidad camaleónica de los blues les hace poderosos e imprevisibles, por lo que tengo severas dudas acerca de cómo plantearán el partido del Camp Nou.
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En un principio, se espera un 4-2-3-1. La portería, obviamente, será para Cech, un portero que ha bajado enteros mediáticos desde que un duro golpe le puso un casco protector de por vida. Ha protagonizado errores de bulto, pero sigue siendo lo más parecido a un pulpo de brazos larguísimos que para todo lo que le llega de media y larga distancia. El penalti que le atajó el pasado fin de semana a Noble es sólo otro ejemplo. Falla más que antes, eso sí, en los balones colgados y en las salidas. En defensa, la lesión de Carvalho y la sanción a Ashley Cole obliga al Chelsea a improvisar. Hay variables posibles, como ver a Essien de lateral, pero las últimas pruebas sitúan a Bosingwa (excelente lateral) en el carril zurdo, a Ivanovic en la derecha y a Alex y Terry en el centro de la zaga. Por delante de ellos, Essien, como ya hiciera con Gerrard, será el perro de presa de Xavi mientras Ballack ayudará en el juego de transición. En la mediapunta, sólo Lampard parece fijo. Liberado de tareas defensivas y con menos metros por delante este inglés de juego maravilloso ha mejorado notoriamente en los últimos meses para asemejarse al que en su día mereció el Balón de Oro. Trabajador, luchador, con una visión de juego fantástica y un golpeo de balón sublime, Lampard es el líder indiscutible que Touré Yaya deberá anular como sea. Por bandas los más probables son Malouda y Kalou, mientras en punta el Barça volverá a padecer a Drogba, un delantero que vuelve a parecerse al de antes, uno de los arietes más difíciles de marcar de todo el planeta. Fortísimo, con chute desde media distancia, buena caída a bandas, remate de cabeza, buen uno contra uno y con un juego de espaldas dificilísimo de contrarrestar.
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Sea o no este el once del Chelsea, lo que está claro es que buscarán el enroque, el contraataque y el balón parado. La idea será la habitual en estos casos, no dejar pensar al Barça juntando líneas y anulando a Xavi e Iniesta, por eso no se descarta la presencia de Obi Mikel. Recuperado el balón, Lampard será el enlace en busca del contraataque, ya sea por bandas con finalización de Drogba o por diagonales de los dos falsos extremos. Si el ataque es en estático, balones largos al ariete costamarfileño y buscar la segunda jugada de los tres mediapuntas sin desajustar el sistema defensivo. Aquí surge la tercera arma, el balón parado. Más allá de los córners, en los que Terry, Alex, Ballack, Ivanovic y Drogba son peligrosísimos, están las constantes faltas al borde del área que el ex del OM es capaz de sacar y con las que Lampard por colocación o Alex por potencia suelen conllevar muchísimo peligro.

Así se presenta el Chelsea, un clásico moderno del fútbol europeo, un club que lleva cinco años llegando a las semifinales en busca de ese sueño que todo futbolero tiene alguna vez, alzar la orejuda entre el We are the Champions. Además, Abramovich vería cumplido otro hit de The Queen, el I want it all. Hiddink es el elegido para finalizar la obra de Mou y convencer a Abramovich que puede lograr todo lo que se propone. El ruso lo quiere todo y sólo le falta la Champions. Pero para eso deberá doblegar al equipo que mejor juega, al que más goles marca, al que le clavó 5 al Lyon y 4 al Bayern alumbrando hasta a los futbolescépticos, otro que también lo quiere todo este año, un equipo que tiene un sueño, demostrar que en esto del balón, también se pueden levantar trofeos jugando con él.
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Datos de interés:

- El Barça ha caído los 2 últimos años frente a equipos ingleses: Manchester United y Liverpool. La anterior, eso sí, venció a uno de Londres, el Arsenal.

- Barcelona y Chelsea se han enfrentado en 11 ocasiones en partido oficial: 3 en la Copa de Ferias 65-66 (2 victorias culés, 1 derrota), 2 en fase de grupos de la Champions League 06-07 (empate y victoria del Chelsea) y 6 en eliminatorias directa de la UCL, 98-99, 04-05 y 05-06 (2 clasificaciones del Barça y 1 del Chelsea con 3 victorias azulgranas, 1 empate y 2 victorias de los blues).

- Hiddink ha disputado como técnico 4 partidos de Liga en el Camp Nou con Valencia y Real Madrid, y en todos ellos ha perdido encajando siempre 3 goles.

- Del primer precedente en Champions League, temporada 98-99, aquella eliminatoria que llegó a la prórroga y que terminó con un recordado 5-1, sólo quedan Puyol y Xavi. Cudicini estuvo en el banquillo del Chelsea, pero en el pasado mercado de invierno se fue al Tottenham
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19 abril 2009

El Villarato y la manipulación

Entender el comportamiento de un medio de comunicación y los efectos reales que éste puede provocar en los actos de las personas es una tarea complicadísima. De ello se ocupan las ciencias de la comunicación e información, que reflejan sus estudios en lo que se han venido a llamar las Teorías de la Comunicación, una asignatura doble que todo periodista debe pasar sí o sí en la carrera universitaria. Siendo una ciencia inexacta, obviamente, conlleva cientos de líneas distintas que demuestran que los teóricos no se ponen de acuerdo, mientras ayudan a que la ciencia vaya avanzando. No entraremos en detalles, los hay que dicen que los medios sólo marcan la agenda del día, los que afirman que los líderes de opinión tienen una fuerte presencia en nuestra visión, los que dan a los mass media un enorme poder… Yo nunca me he atrevido a aproximarme rotundamente a una de estas teorías desmintiendo a las demás, aunque tengo claro que el papel periodístico debería ir encaminado a mostrar fielmente aquello que nos rodea. Claro está, la tarea es compleja cuando entramos en terrenos pantanosos que llevan consigo una enorme carga emocional. Casos evidentes son la política y la religión. Lo que es inadmisible es emplear ese poderoso foco con que la era de la comunicación ha dotado a los medios para mentir y manipular sin ánimo de decir la verdad. Aquí entran las famosas campañas. Y si ya es grave emplearlas, más aún es afirmar sin reparos que existen. Algo falla.

Ayer, en la rueda de prensa de Guardiola en el Alfonso Pérez, un periodista de la capital lo hizo sin problemas con la siguiente pregunta: “¿Crees que la campaña que hemos hecho desde Madrid en referencia al Getafe ha conseguido el objetivo contrario provocando que tus jugadores salieran sobremotivados?”. Espectacular. Por un lado, afirma la existencia de una campaña creada a dedo. Por otro, confirma que se creen el centro del universo con poder para crear campañas que afecten a todo el Estado español. Aquí podemos entender mejor las pataletas de estos cuando las campañas van dirigidas hacia Europa o más allá logrando como resultado la pura ignorancia. Sin entrar a valorarlos, los casos Alonso-Hamilton, la no inscripción de Lass y Huntelaar en la Champions o el affaire Atlético de Madrid-OM son una prueba. La respuesta de Guardiola fue sublime: “Desconozco si mis jugadores leen la prensa de Madrid”.

Después del “partido del cochinillo”, de “la cofradía del clavo ardiendo” o del “Robben es mejor que Messi”-campañas potentes con resultados variopintos- la línea a seguir en la Agenda Settings es el famoso Villarato, un enorme e indudable éxito que desde la semana pasada se ha remasterizado a conciencia. No hay nadie en la España balompédica que no sepa qué es y, peor aún, existe muchísima gente que cree que existe de verdad. Alfredo Relaño y sus secuaces del diario As fueron los ideólogos de una teoría conspiratoria que se ha tematizado hasta llegar al bar más incomunicado de España. La idea, a grandes rasgos, es: Laporta votó a Villar –enfrentado con De la Morena desde hace tiempo- como presidente de la RFEF, un ser manipulable y despreciable, mientras el Madrid fue con Don Gerardo González. Es por eso que existen órdenes estrictas para que los árbitros perjudiquen siempre al Real Madrid y ayuden todo lo que puedan al Barcelona. Si ocurre lo contrario, seguramente el árbitro será duramente castigado y habrá que recordar errores pasados para demostrar que por cada fallo en contra, el Barça recibe 5 favores.

Y así cabalgamos, y así han logrado que la semana pasada un árbitro saliera a decir que ellos no ayudan a nadie, muestra evidente que el objetivo ha sido alcanzado. Y todo con un Barcelona que practica un fútbol bello y efectivo frente a un Madrid que gana y gana aburriendo. Da lo mismo, según Marca la Liga está asignada por Decreto. Ayer, sin ir más lejos, al Barcelona no le pitaron 2 penaltis a favor, le anularon un gol legal a Messi e invalidaron un mano a mano por un inexistente fuera de juego. Mientras, en Huelva hubo un penalti no pitado a favor del Recre y un palo a bocajarro de Raúl en claro fuera de juego. ¿Resultado en los medios afines? Obvian lo acontecido en el Nuevo Colombino y afirman que los errores en contra del Barça son una verdadera noticia para todos.

Lejos quedan aquellos años en los que se recitaban, sistemáticamente, los tópicos más antiguos: “los árbitros son humanos”, “es imposible decidir en décimas de segundo”, “ni con 10 repeticiones se ve clara la jugada”, “los equipos que más atacan son los que reciben más penaltis a favor”, “los árbitros siempre ayudan al grande y perjudican al pequeño”… Hoy nada de eso ocurre, hoy reina el Villarato, hoy los árbitros sólo cumplen órdenes del ser supremo de la Federación. Es la campaña del Relañato, que actúa con sus periodistas como ellos acusan de actuar a Villar (todos a una con un objetivo común). Aún y siendo en mayoría castizos (hola Roncero) y casposos (hola Roberto Gómez, hola Torrico) los líderes de opinión del Relañato se atreven a romper con un refrán bien antiguo. Y es que en esas casas de herreros, sí hay cuchillos metálicos, y bien afilados.

06 abril 2009

Bayern de Múnich: el retorno de un gigante












No hay ni un solo seguidor del Bayern que no recuerde la última vez que su equipo saltó al Camp Nou bajo el himno de la Champions. Fue el 26 de mayo de 1999. El rival no era el Barça, sino el ManU, y en juego estaba el título. El 0-1 del minuto 90 indicaba que aquella noche la cerveza correría a destajo por Múnich en un adelanto de la Oktoberfest. La historia es conocida. En los dos minutos más recordados de esta competición Sheringham y Solskjaer lo cambiaron todo y mandaron a Kuffour a uno de los llantos más desconsolados que se han visto jamás en el Camp Nou. Aquel fue el último gran Bayern, el de Ottmar Hitzfeld, el que al año siguiente llegaría hasta las semifinales para coronarse rey de Europa en el tercer intento, en San Siro (2001). Y a partir de ahí, el desierto. Nunca desde entonces ha superado los cuartos de final e incluso se vio relegado a luchar por la UEFA el pasado curso en una muestra evidente de grande venido a menos. Ahora, y después de tanta travesía por la mediocridad, el Bayern aspira a todo. A pesar de ser incapaz de asestar un golpe sobre la mesa en la Bundesliga, está demostrando ir en serio en Europa, donde sigue invicto.

Este Bayern es un equipo con una pegada descomunal. No en vano, es el máximo goleador de la Champions (junto al Barça) y el segundo de la Bundesliga (sólo superado por el Wolfsburg). Tiene un killer en toda regla como Luca Toni, que además es especialista en convertir cualquier melón en una pelota válida para los francotiradores de la media. A su lado, Podolski es el complemento ideal: rápido, eléctrico, con regate y experto en el juego al espacio. La dinamita la complementa un centro del campo fortísimo y plagado de llegadores como son Zé Roberto, Van Bommel, Schweinsteiger y Ribéry. Y por si fuera poco, hay que sumar las incursiones constantes de Lahm y las subidas descontroladas de Lucio. Todo ello provoca que el ataque del Bayern se convierta en una emboscada vertical y continua en el que
la profundidad por las bandas juega un papel primordial. A todo este arsenal potente y directo pero arcaico, hay que añadirle el toque cualitativo que aporta Ribéry, máximo asistente de la competición (6), que configura junto a Lahm una banda izquierda exquisita. El francés es el líder del equipo y domina tanto la conducción en carrera como el último pase. Mágico e imprevisible, Scarface es la referencia en la creación y el máximo peligro.

Pero no todo son virtudes. La falta de rigor táctico hace del Bayern un conjunto frágil defensivamente y que en ocasiones se parte en dos. Esto les ocurrió el sábado pasado en Wolfsburgo, y el festín que se dieron Dzeko y Grafite fue histórico (5-1). Sin un mediocentro destructor puro y con los laterales demasiado arriba, el equipo alemán deja muchos espacios atrás. Además, cuando más sufre es precisamente enfrente de equipos que dominan el balón y que apuestan por el juego entre líneas, parcelas en las que el Barça es el mejor. El antecedente
que más nos puede servir es el partido del Allianz frente al Werder Bremen. Terminó 2-5. La preocupación de Klinsmann es tal, que en Alemania se especula con un cambio en el dibujo táctico que reforzaría el centro del campo en detrimento de uno de los puntas. Esta medida cobró fuerza tras la lesión de Klose, pichichi de la actual Champions, que se perderá toda la eliminatoria.

Así se presenta este renacido gigante con cuatro Champions en sus vitrinas y una fatídica noche barcelonesa en la retina que les privó de la quinta. Casi 10 años después de aquello, el Bayern volverá a pisar el Camp Nou con la máxima de lograr marcar algún gol para rematar la faena
en su majestuoso Allianz Arena. La estadística dice que lo tiene todo de cara, y es que el Barcelona nunca ha ganado al Bayern de Múnich en partido oficial. Otra cosa son las sensaciones, y éstas nos dicen que los pupilos de Guardiola son superiores a los alemanes. Ya saben lo que decía Lineker. Es la hora de que el Barça rompa con los números, y con los mitos.
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Datos de interés:
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El Barça y el Bayern son los dos máximos goleadores de la Champions 2008/09 con 24 goles en 8 partidos.
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El Barça, que todavía no sabe lo que es dejar su portería a cero en el Camp Nou, es de los 8 supervivientes el equipo que más goles ha encajado, 11. En Alemania, el Bayern sólo ha mantenido a cero la portería contra el colista, el Karlsruhe.
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Barcelona y Bayern sólo se han enfrentado en cuatro partidos oficiales: 2 de UEFA y 2 de Champions. El balance es netamente favorable a los alemanes: 3 victorias y 1 empate.
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Klose, que será baja en los dos partidos, es, junto a Gerrard y con 7 goles, el máximo goleador de la competición. Ribéry, por otro lado, lidera la tabla de asistencias con seis.
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El Bayern es, junto a Liverpool y Manchester United, el único equipo invicto en la actual edición de la Champions.
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El año pasado el Bayern ganó el séptimo doblete doméstico de su historia con prácticamente el mismo equipo de ahora.

05 diciembre 2008

¿En qué quedamos?

Sin ánimo de tocho y con poco tiempo, quiero exponer un doble rasero muy habitual en nuestro periodismo que hoy se ha vuelto a producir. Dentro del apretado calendario que entre FIFA, UEFA, LFP y demás se han propuesto generar, los futbolistas deben ajustar las agendas para ampliar más y más sus cuentas corrientes. Ya sabéis: las promociones publicitarias. A mi me importa poco si Messi o Xavi se desplazan dónde sea para ceder su imagen a cambio de más euros. Es un poco lo que hay. Eso sí, ya me inquieta más que el periodismo que tanto se aprovecha de estos propios actos luego los critique. Es un poco lo de “morder la mano que te da de comer”, pero queda muy bien decirlo.

Las marcas publicitarias buscan caras conocidas acordes con el público objetivo de su producto para que éste quiera vestir, calzar o oler igual que su ídolo o que el personaje famoso de turno. Así es como deportistas, actores o famosos del papel cuché ganan dinero extra a cambio de una mañana o de una tarde. Y lo “mejor” es que TODOS ganan. Es evidente, pero en un trabajo que realicé durante un año lo vi más claro si cabe, pues me tocó acudir a varios de estos actos. Es fácil: la marca X busca al personaje popular Y y “genera” un acto. Semanas antes avisa a todos los medios del “acontecimiento” en cuestión para que las agendas de los mass media lo tengan en consideración (eso equivale a páginas de diarios y minutos de tv y de radio reservados). La marca gana, porque gracias a esa cara “invitada” su logo o lo que quiera promocionar tendrá espacio "gratis" en los medios (y ya sabéis lo carísimo que es un anuncio). El personaje gana, porque recibe dinero (mucho) a cambio. Y los medios ganan, porque a cambio de poner publicidad subliminal tendrán fotos, imagénes audiovisuales y una breve rueda de prensa del famoso en cuestión. Y hay más negocio, porque detrás suelen haber empresas que se dedican a la organización y otras que ofrecen el ineludible y exquisito catering.

Claro está, si la invitada es Isabel Presley, irán medios como Lecturas, Channel nº4 o Sé lo que hicisteis. Si el que va es Messi, los medios deportivos acudirán para sacarle unas fotos y, a poder ser, unas declas frescas. Pero en el fondo, el objetivo es el mismo: encubrir un acto publicitario bajo el formato noticia o “suceso que merece ser noticiable” (aquí entrarían los valores noticia y otros conceptos que tampoco creo que sean necesarios desarrollar).

Hasta aquí todo correcto. Ahora bien, siempre que se producen estas "pseudonoticias", aparece el periodista X para criticarlas, considerando que el deportista dedica más tiempo a actos promocionales que a su actividad deportiva y a su club. Sucede siempre. Así, por ejemplo, hoy he leído un artículo al respecto. Es la contra de Lluís Mascaró, director adjunto de Sport, que empieza así:

“Dentro de 48 horas el Barça afronta el segundo ‘puerto de montaña’ de la etapa reina de la Liga y aquí nadie se acuerda del Valencia. O, al menos, eso es lo que parece. Llevamos cuatro días inmersos en una vorágine de presentaciones, actos publicitarios y campañas de prestigio personal. No es, sin duda, la mejor manera de concentrarse para el partido del sábado por la noche en el Camp Nou contra el tercer clasificado del campeonato”.

La opinión de Mascaró es eso, su opinión. Y repito, no es sólo él, pues lo han hecho y lo harán muchos otros, pero resulta chocante que luego el diario Sport, EMD y demás le hayan dado tanto bombo a estos mismos actos con multitud de fotos y declaraciones. Así es como Nike y Adidas han ganado su publicidad, pues han aparecido en todos los medios. Y no sólo se recoge la información referente a los jugadores en cuestión, aparecen datos tan “importantes” como que una parte -que no todo- del suelo de la flamante nueva tienda de Nike de Barcelona está fabricada con bambas recicladas. Si a los medios les molesta tanto que los jugadores vayan a estos actos, lo primero que tendrían que hacer es evitarlos negándoles el valor-noticia. Y ojo, que no lo dice uno cualquiera, el que levanta la voz en este caso es el director adjunto del medio que luego abre la edición del día con el acontecimiento. Y es que sin medios, no hay actos. Si entras en el juego, luego no te quejes, porque tú mismo estás provocando que la multinacional Y ya esté pensando dónde y cuándo será el próximo “acto” y, lo más importante, quién será la nueva cara que provocará un aumento de ventas para la marca. ¿Repetimos?



01 diciembre 2008

Goles en Alta Tensión


Hay formas y formas de celebrar la máxima del fútbol, el gol. Hay de todo, jugadores que alzan un brazo, otros que miran al cielo en reconocimiento a un ser querido, delanteros que hacen el avión, que señalan el escudo, que se santiguan, que piden perdón, que cogen el balón para correr al centro del campo... Es un mundo aparte que permite a los montadores de video generar auténticas joyas audiovisuales. Y lo reconozco, es una parte del fútbol que me apasiona. ¿Quién no recuerda a Fowler esnifar la cal del terreno de juego? ¿Y Bebeto acunando a un niño imaginario en el Cotton Bowl en USA 94? ¿Y las butifarras de Schuster y Giovanni? ¿Y a Leandro imitando a un perro mientras mea? ¿Ronaldo y las cucarachas? Está clarísimo que es un tema que merece un post aparte. En ocasiones, la celebración va relacionada a la importancia del propio gol. Otras, en cambio, te indican cómo es aquel jugador concreto. Romario era impasible y, excepto en contados goles, así lo demostraba después de mandar el balón a la red. Al otro extremo encontramos al protagonista de este post, un jugador limitado técnicamente, un ariete con poquísimos goles de videoteca y que sólo algunos situarían entre los mejores de la historia. Con todo, es a día de hoy y con 65 tantos el máximo goleador en competiciones europeas según la UEFA (ver Nota 1) y uno de los futbolistas que más efusivamente canta sus goles, por algo le llaman Alta Tensione.

Siempre se ha dicho que Italia no es país para arietes técnicos. En un fútbol históricamente etiquetado como estratégico y defensivo el gol se cotiza muy alto. Podríamos discutirlo, pero lo daremos como válido. Ya lo dijo Sacchi antes de la Euro 2008: “En Italia la cultura futbolística sigue siendo defensiva. Aquí, primero se trata de asegurar al equipo en defensa y luego veremos qué pasa o qué hacemos”. Lo cierto es que hay pocos países que tengan entre sus leyendas a tantos defensas: Maldini, Ferrara, Baresi, Cannavaro, Scirea, Cabrini, Gentile, Fachetti, Bergomi... Dentro de este ámbito, los jugadores técnicos son excepciones con nombres como Roberto Baggio, Meazza, Totti, Zola, Donadoni o Del Piero que algunas veces recibieron un trato discriminatorio por parte de sus técnicos. Con todo, el delantero clásico italiano habitualmente ha sido un cazador del área, un depredador del mínimo hueco para marcar. Rossi, Schillaci, Vieri, Vialli, Lucarelli o Luca Toni son ejemplos de una etiqueta en la que se encuentra Filippo Inzaghi. Muchos más goles de empujarla que de bella factura, pero, al fin y al cabo, muchos goles.

Inzaghi nace en Piacenza, en la Emilia Romagna, y será en las categorías inferiores del club de su ciudad en el que se forme como gran goleador. Jugador rapidísimo, siempre al límite del fuera de juego, siempre en el lugar preciso. En la temporada 91-92, con 18 años, debuta con el primer equipo en la Serie B, aunque sólo juega dos partidos. Al año siguiente es cedido al AlbinoLeffe ( provincia de Bérgamo), que se encuentra en la Serie C1, y marca 13 goles en 21 partidos. Su buena actuación hace que el Hellas Verona pida su cesión. 13 goles más avalan su calidad. Sus buenos números hacen que su club de origen, el Piacenza, lo recupere. En su ciudad natal marca 15 goles y contribuye al ascenso del equipo a la Serie A. En Italia ya no es un desconocido y el todopoderoso Parma se fija en él y lo adquiere por 1 millón de euros. Con un Scala cuestionado en el banquillo, Inzaghi no acaba de adaptarse. Además, sufre varias lesiones que le restan continuidad en un equipo victorioso pero en clara decadencia. Tras esa temporada, se sentará en el banquillo del Ennio Tardini un técnico muy ligado a la carrera de Inzaghi: Carlo Ancelotti. Aunque Pippo sólo marca 4 goles con el Parma, deja su sello en la vuelta de la eliminatoria de Recopa contra el Halmstad en la que los italianos remontaron un 3-0 adverso con un gol de Inzaghi en el minuto 1. Cabe destacar, además, su primer gol en Serie A. Éste llega el 29 de octubre de 1995 y se lo marca al Piacenza, su club de formación. Fuera ya del Parma, Inzagol aterriza de nuevo en la provincia de Bérgamo, esta vez para jugar en el Atalanta. Lo que ocurrió aquella temporada le cambiaría la vida por completo y, de rebote, varió la historia del Calcio contemporáneo. Mientras Ronaldo explota en Barcelona, un joven delantero italiano copa todas las portadas de la prensa deportiva italiana. Velociraptor anota aquella temporada 24 goles en la Serie A, siendo además capocannonieri. Le marca a todos los equipos del campeonato menos al Udinese y al Perugia.

En verano vuelve a hacer las maletas y aterriza en la Juventus de Lippi, Del Piero y Zidane. Su primera temporada es espectacular. Anota 26 goles (6 de ellos en Champions League), gana el Scudetto y se planta en la final de la Copa de Europa, que pierde contra el Real Madrid. A pesar de la buena temporada, aquella derrota deja muy tocada a la Vecchia Signora, que al año siguiente deambula sin pena ni gloria quedándose fuera de los puestos Champions. En febrero Lippi deja el cargo y entra en su lugar Carlo Ancelotti. La Juve llega a disputar las semifinales de la Liga de Campeones, pero tras un 1-1 en la ida, cae 2-3 frente al Manchester United. Los dos goles, casualmente, son obra de Inzaghi. En las dos siguientes temporadas, Pippo sigue marcando goles, pero éstos no sirven para que la Juve gane el Scudetto. Y lo tuvo cerca en la 99-00, pero perdió el título en la última jornada en beneficio de la Lazio.

Al término de la 00-01, Inzaghi es traspasado al Milan por 41 millones de euros dejando atrás 89 goles en 4 temporadas. Casualidades de la vida, a los dos meses de aterrizar en San Siro, el Milan cambia de técnico. Fatih Terim es despedido y en su lugar llega, cómo no, Ancelotti. En Milán, Inzaghi marcará más goles que nunca, pero también se lesionará en multitud de ocasiones. Ya en su primera temporada sufre un lesión de rodilla que sólo le permite disputar 28 partidos sumando todas la competiciones (16 goles). Al año siguiente, Inzaghi vuelve a ser el Velociraptor de antes y firma un año espectacular. Gana la Coppa (con gol en la final) y la tan esperada Champions League ante su ex equipo, la Juventus. En el campeonato europeo, SuperPippo marca 12 tantos en 16 partidos y deja para la historia uno de sus goles más recordados. En octavos, con el Milan virtualmente eliminado frente al Ajax y con 2-2 en el marcador, bate a Lobont con un globo inverosímil en la última jugada del partido. El conjunto rossonero está en plena época dorada y en la temporada siguiente se impone por fin en el Scudetto. Pero aquella temporada no será buena para Inzaghi, que se rompe los ligamentos de la rodilla. La recuperación, además, no da los frutos esperados y las recaídas y las segundas lesiones son constantes. En temporada y media Inzaghi sólo puede jugar 20 partidos. Con 32 años, parece que su carrera está próxima a su fin. Nada más lejos de la realidad. En varias declaraciones, Inzagol asegura que todavía tiene fútbol por delante y lo demuestra en momentos puntuales, entre recaída y recaída. Así, por ejemplo, en la primera fase de la Champions, anota el 2-1 ante el Celtic en el minuto 89.

En la temporada 2005-06, Inzaghi se recupera de sus dolencias y vuelve al equipo. Ya no es titular, pero asume el papel de revulsivo como nadie y vuelve a marcar goles importantes. Por aquel entonces Inzaghi lleva ya tiempo sin vestirse la azzurra. A pesar de ser el quinto mejor goleador de la selección italiana siendo sólo superado por ilustres como Riva, Meazza, Piola, Baggio y Del Piero, Lippi no cuenta con él y parece imposible que pueda volver para el Mundial de Alemania. Pero su sed es insaciable y vuelve a mostrar ese afán de superación propio de un debutante y se gana la convocatoria a base de goles. En las 7 últimas jornadas de campeonato, marca 10 goles y en Champions vuelve a firmar tantos decisivos que llevan al Milan a las semifinales. Antes de la vuelta de los octavos de final que enfrentan al Milan con el Bayern, Oliver Kahn se burla de él en unas declaraciones. Esa noche Pippo marca 2 goles. Y en los cuartos más de lo mismo. Después de empatar 0-0 en Lyon, los rossoneri se adelantan con gol de Inzaghi, pero ven como Diarra pone el 1-1 que les deja fuera. Cómo no, Pippo desata la locura en el 88'. No hay excusas y Lippi le convoca como quinto delantero y, aunque sólo disputa un partido en Alemania, deja su huella con un gol frente a la República Checa. Dos semanas después, se alzaría con el Mundial.

Con 34 años y con un cuerpo castigado por las lesiones, siendo además campeón del Mundo, de Champions, de Italia y estando ya en la lista de los capocannonieri, parece que Pippo ya ha vivido toda la gloria posible. Para Inzaghi no. Como consecuencia del Moggigate, el Milan debe disputar la previa de la Champions League frente al Estrella Roja. Inzaghi casi no ha descansado tras el Mundial, pero recibe con buen agrado la llamada de Ancelotti. Y no defrauda, marcando dos goles en la eliminatoria. Ya en la fase de grupos, también marcará, frente al AEK. Aquella es la Champions de Kaká y de su partidazo en Old Trafford, pero Inzaghi le vuelve a marcar a Kahn en los cuartos. Y llegó la final, otra vez frente al Liverpool, y ante el escepticismo de muchos, Ancelotti le sitúa en el once incial. Tenía que ser la noche de Pippo, ese jugador capaz de superar con esfuerzo y dedicación a otros con mayores virtudes tangibles, y vaya si lo fue. Dos goles y MVP de la final. Dos tantos que concentran todas las características de Inzaghi. En el primero, la pillería y la buena colocación. En el segundo, la velocidad, el desborde y el juego al límite del fuera de juego. Y no terminó ahí, pues marcó también en la final de la Supercopa de Europa frente al Sevilla y en la final del Mundial de Clubes, por partida doble, contra Boca Juniors. Aquellos dos goles, además, le convierten en el único jugador en marcar en todas las competiciones internacionales.

Y suma y sigue, ya que Inzaghi parece no saciarse. De momento lleva dos goles en el campeonato actual y en UEFA marcó uno frente al Heerenveen. El miércoles Raúl anotó frente al BATE e igualó a Inzaghi en la clasificación histórica. Al día siguiente, y con el Milan perdiendo 2-1 frente al Porstmouth, un balón a la desesperada de Zambrotta cayó a los pies de Inzaghi. Antes ya había estrellado dos balones en los postes, pero entonces no era el momento Pippo. Ahora corría el minuto 92 y era la última jugada. Y claro, segundos después Inzaghi volvía a correr histérico hacia un córner. Era el enésimo momento de Alta Tensión. Lo había vuelto a hacer en el tiempo de descuento.

Muchos pueden creer que Inzaghi ya ha jugado sus 10 mejores partidos, pero lo cierto es que ha renovado su contrato. El máximo goleador italiano de la Champions, el único que ha marcado en todas las competiciones, un delantero que lleva 169 goles en Serie A y 305 en partidos oficiales, ese jugador tosco con el balón y dueño de los goles extraños, siempre al límite del fuera de juego y del reloj. Estar en el momento adecuado en el lugar preciso no es nada fácil en el fútbol, y en el Calcio menos. Gilardino, Vieri, Crespo, Tomasson... llegaron y se fueron, pero Inzaghi sigue ahí, esperando que el cuarto árbitro levante el tablón para variar el sentido de las cosas. Sí, es evidente, todavía quedan más momentos de Alta Tensione. Qué nadie lo dude.
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Nota 1: Las extrañas cuentas que acostumbra a mover la UEFA suelen llevar a varias listas, a veces confusas. Así, en este caso, no se contabilizan ni los goles anotados en Intercontinentales, Mundiales de Clubes ni Copas de Ferias. Las dos primeras por no ser europeas y la tercera por no considerarse “oficial” (?). En el caso de contabilizarse esta última, el máximo goleador sería el “Torpedo” Müller, con 69 goles.

Nota 2: Filippo Inzaghi es todo un matador también en el campo del amor. Sin pareja oficial, es uno de los solteros de oro de Italia y sus rumores de noviazgos varios son el pan de cada día en el mundo del amarillismo. Su último golazo lo ha marcado con Alessia Ventura, una actriz y presentadora de televisión. Os dejo la foto. ¿Y todavía existe alguien que opine que Inzaghi no habría sido un buen fichaje en el pasado verano? Dónde haya una Filippa, que se quiten 10 Hlebas.



Nota 3: Filippo Inzaghi tiene un hermano pequeño, Simone, que también es un delantero con gol, aunque menos mediático y prolífico que Pippo. En la tercera foto aparecen los hermanos Inzaghi antes de un Juventus-Piacenza.

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Video 1: recolecta de goles




Video 2: el gol frente al Ajax



Video 3: la final de Inzaghi frente al Liverpool en imágenes